My Catistory
Fue una mañana mientras despertaba, sentí algo en mi rostro, algo extraño. No podía mover musculo alguno. ¿Estaría sufriendo de esos sueños donde no puedes moverte? Sentía que me asfixiaba, trataba de gritar y no podía hacerlo. Cuando al fin logré llegar a la realidad, estaba allí en mi rostro un maldito gato. Me molesté tanto que lo quité de mi rostro bruscamente. Lo cual hico que el gato reaccione del mismo modo. Me arañó el rostro muy fuerte, con rabia y odio. Me levanté furioso de la cama y vi mi rostro en el espejo. Estaba lleno de sangre por los cortes hechos por aquellas garras filosas de ese animal. Miré al gato lo vi burlarse de mí. Lo tomé en mis manos y lo arrojé contra la pared. Algo se había poseído de mi cuerpo en ese momento que no tenía razón ni lógica. EL gato rebotó como una pelota de la pared a la cama tirando espuma de su boca. De inmediato regresé a la realidad. Tomé al gato entre mis manos subí asustado a la azotea. No sabía qué hacer. El miedo que me embargaba no era un miedo q que alguien lo supiera, sino que no quería que se muriese. Al llegar a la azotea lo reanimé, le di agua, le di algo suave de comer y lo dejé recostado agonizando sobre una manta. Salí huyendo, pero no busqué más ayuda. Recé que no muriese. Nadie me vio, nadie supo que pasó. Cuando regresé pro la tarde a casa. No recordé al gato. Luego lo vi caminando por allí como si nada. Cuando quise agarrarlo de felicidad. Me ignoró y salió huyendo. Ya nunca más volvió a dormir en mi habitación, ya no venía por las noches a arrullarse en mi cama.
Al final está vivo y muy bien, desde ese entonces no he lastimado jamás a un animal, nunca en mi vida ha estado el sentir placer en el sufrimiento de los animales. Lo aborrezco pro completo.
No crio animales porque no soy paciente y no soy tan responsable como debería serlo. Me gusta verlos ser mascotas de otras personas. Y allí juego con ellos en esos momentos pequeños que tengo para compartir.