Tú, que eres la única que entiende mis gestos y mi querer.
Tú, la razón por la que me mantengo fuerte, por si decaes, poderte sostener.
Tú, la única capaz de calmarme si estoy a punto de inmutarme.
Tú, la razón de mis noches oscuras, cielo despejado, si no estas a mi lado.
Tú, la que con palabras puede encender totalmente mi interior.
Tú, que no importa que fachadas tengas, para mi siempre serás la mejor.
Tú, una mujer complicada, que pocos entienden y soportan con paciencia.
Tú, una chica refinada y delicada, tan frágil como porcelana.
Tú, una obra de arte que pocos pueden apreciar en su máximo esplendor.
Tú, una joven obstinada que rechaza a cualquiera sin bajar la mirada.
Tú, la que corre detrás de sus objetivos como si no hubiera un mañana.
Tú, que puedes lograr lo que te propongas sin pestañar.
Tú, que haces un gesto como si todo pareciera normal.
Tú, la que guarda su fachada debajo de una mascara para disimular.
Tú, aquella que se aburre de lo cotidiano y no tiene miedo de mostrar tal desagrado.
Tú, una chica diferente al resto, que puede enamorar a toda una multitud, solo al sonreír, así eres tu.
Tú, que piensas que eres el mal en persona, cuando eres una bendición para quien te conozca.
Tú, que dices tener tantos defectos, pero con ellos sigues siendo un ser totalmente perfecto.
Tú, que adoras a los animales, convirtiéndote en un ángel protector.
Tú, que no tienes la autoestima perfecta, pero aún así eres capaz de sonreír.
Tú, que al enojarte podrías destruir al mundo con tu dulzura, muchos te temen, pero yo te adoro.
Tú, que das tan buenos consejos de manera lógica y conveniente.
Tú, que tienes una mente maravillosa y excepcional que a cualquiera podría encantar.
Tú, que eres más hermosa que afrodita, solo al mirarte se puede notar...
Tú, que quizás crees que exagero y avergonzada posiblemente estarás.
Tú, mi octava maravilla, al fín te encontré, ya sé donde estas.
Tú, que ocultas lo secretos del universo en tu interior, déjame ser quien descubra por que tienes esa mirada tan peculiar.
Tú, que me sonríes y pierdo la cordura.
Tú, que me escribes, te leo, y me alegras la eternidad.
Tú, que me acaricias con tu voz...
Tú, la única capaz de colmar mi interior.
Y yo, el que hace estas cosas cursis para captar tu atención, que repetitivo y aburrido podría ser, el que cada día quiera endulzarte con mi querer... no espero que lo leas, ya que no es merecedor de tu atención, no es lo suficientemente bueno, como para expresar todo lo que llevo en mi interior.
Sólo, frases con poco refinamiento y sin elegancia, totalmente mediocres de mi parte.