Joven damisela, disculpe mi poco entendimiento de lo que quieres en este momento.
Disculpe, porque realmente no le quiero molestar, ni causar ningún mal,
lo último que quiero es su desdicha madam.
Disculpe, por si de mis labios sale algo inapropiado y ofendida quede usted, expresarme con claridad nunca he podido, y malinterpretadas mis palabras siempre han sido.
Disculpe, vengo aquí y me aproximo a ti, sólo quiero tu bienestar y poderte cuidar, sé que frágil eres por eso deseo ser tu fortaleza en la adversidad.
Disculpe si no me tomo en serio cada palabra que salen de sus labios, es que sonrió con tan solo mirarlos, sonrisa y carcajada, que encantan capaz de aliviar llantos y dar esperanza, hechiza mi alma… con tan sólo una palabra.
«La razón de mi despertar y temerle a la muerte un poco más, de no verte ni volverte a escuchar, por ello mi vida y la tuya quiero atesorar, porque la razón eres tú, madam.»