Entre las tinieblas de tu cuerpo y el dulce caos de tu aroma,
piensas que es el infierno, y ni el corazón ni espíritu se asoma,
eres paz, eres amor, una persona llena de calor.
Eres lo que no has sido,
te transformas a conveniencia, a necesidad,
dejando de ansiar... dejando de desear...
el corazón ya no quiere llorar...
No llores melancólico sentir,
sólo buscando a alguien al par que no lo vaya a traicionar.
Ardua es la búsqueda, no te lastimes, duras, las experiencias que tendrás que vivir,
así que no te quedes en el túnel.
Sé fuerte pequeño corazón, que luego entenderás la razón,
de tanta amargura y sufrimiento, si al final de cuentas el el llanto termina,
y luego la recompensa se avecina,
no me preguntes "qué será", descubrelo y ya verás.