Hace mucho tiempo, encontré un corazón lastimado, escuche su historia atentamente, fijándome en las heridas que aquél chico despiadado había dejado, su portadora me conmovió, un ser tan angelical, encantadora, antinatural... Una chica exótica de esas que no encuentras en ningún lugar. Su sonrisa la había abandonado, ahora solo la colmaba el llanto, días y noches sombríos, largos días recordando el pasado, avivando su soledad, para ella un eterno vacío, un espacio en su corazón, totalmente baldío.
Quería intentar reparar su corazón, lentamente sin prisas, colmandole de sonrisas, que sanase despacio, que olvidase aquellos días amargos... que no perdiese las ganas de querer, las ganas de amar, por el sentir olvidado en aquél oscuro antifaz... Por ello sus alas rotas quería aliviar, vendarlas y que volviese a volar, aunque mis alas tuviese que sacrificar... aquella chica se merecía eso y mucho más.
Quería que recordase aquello que había perdido, que por miedo nunca más se había atrevido, que no culpase a su corazón, por un chico que no le valoro, que aprendiera a amarse, mucho más de cómo la amé yo.