Nadie sabe de puñales
hasta que te clavan uno por la espalda
no entienden de víctimas
hasta que se van
con las manos manchadas de sangre
robando restos de tu alma
Nadie
abosolutamente nadie
conoce la herida
porque el espejo no deja verte la espalda
ni enseña que tan desgarrrada llevabas la vida
por eso yo cuento mis lágrimas
y constatemente me vendo
usando dobles espejos
viendo todo mi cuerpo
no quiero
que vengan otros
a adueñarse de mis versos
de mis poemas
de mi alma