Había una mujer que odiaba las flores y una vez toca a su puerta una ancianita muy dulce con una matica en su mano.
Hola señora, le soy sincera, muero de hambre y si Ud me regala algo de comida , yo le regalo esta matica.
Mire señora, si es de esas maticas que al crecer echa flores, déjeme decirle que se la puede llevar; odio las flores pero no se preocupe; ahorita mismo le lleno una bolsa de comida; espéreme aquí.
La amable anciana nota que la mujer a pesar de su cara dura como una piedra en el fondo era muy buena.
Cuando la ancianita le da las gracias a señora Espina que así se llamaba Cara de Ogro pero con corazón de miel y procede a retirarse ve en jardín a una niña extremadamente hermosa y esta dice:
Señora , disculpe si mi madre le pareció tosca y mal educada pero conoció a tantos pretendientes patanes que siempre le regalaban flores y al final la dejaban; por eso ella odia a muerte a las flores.
Claro que si niña, además tu mamá me cayó muy bien, me regaló muchas provisiones y es por eso que te pediré un gran favor.
Claro Señora, ¿Sabe? Ud me cayó muy bien, digame en que puedo ayudarla.
Bueno, niña; toma esta pequeña matica, está un poquito marchita porque necesita tierra y agua, quiero que la siembres en este jardín que al parecer sería la única matica sembrada.
Bueno Señora, mi mamá me matará por esto pero démela que yo la sembraré y la regaré y cuidaré con mucho amor.
Gracias pequeña por ser tan dulce y tan buena, vendré a ver esta matica ya bien crecida el día que tú estés cumpliendo 15 años.
Señora,eso es imposible ya que aunque le parezco muy sana tengo una grave enfermedad que me va consumiendo; mi mamá no sabe que lo se pero la escuché hablando con el médico sobre mi caso pero ella se hace la dura para no reflejar su dolor y angustia y pobrecita Señora, llora todas las noches.
La dulce anciana también aguantó el gran dolor que le ocasionaba esta triste noticia que una niña tan angelical pudiese estar pasando por aquello y conteniendo sus lágrimas solo atinó a decir:
Niña dime ¿ Que edad tienes?
Acabo de cumplir 10 años.
Bueno, mi amor, dentro de 5 años vengo a verte con tu bello traje de Quinceañera.
Ay Señora. muchas gracias por su gran ánimo pero creo que no la volveré a ver y fíjese no estoy ni triste porque se que mi Señor le gusta recibir pequeños angelitos allá arriba y por eso soy feliz , de ir al cielo y ver a Dios y a él si le pediré permiso para sembrar todo el cielo de lindas flores, lo único triste es dejar muy temprano a mi santa madre.
La dulce anciana cada vez que la linda niña hablaba era como sentir espadas atravesando su corazón y dijo:
- Bueno niña. me voy y por favor, siembra la matica y tranquila, nos veremos de nuevo.
Al día siguiente, la señora espina al ver aquella matica sembrada en su jardín le reclamó a su hija:
Hija mía. seguro que fue esa señora que te dió esa matica pero ya sabes que yo no la voy a cuidar ni a regar; si se seca es mejor.
Ay madre déjame conservarla ya que le prometí a esa dulce señora cuidarla con esmero.
Bueno allá tú, y ven que el desayuno está listo.
Pasó el tiempo y la enfermedad de la niña avanzó tanto que su nueva casa ya era el Hospital y se esperaba ya lo peor. la niña estaba perdiendo paulatinamente su larga y sedosa cabellera rubia como el sol y sus bellos ojos color cielo se apagaban cada día más, aquel cáncer voraz la estaba consumiendo, pero la valerosa niña le decía a su madre que no olvidara de cuidar a su matica.
La madre además de llorar casi todo el día, a regañadientes y a petición de su hija por primera vez se acercó a aquella matica que ya había caído al suelo por falta de cuido; entonces la señora que odiaba las flores empezó a regarla muy a su pesar pero deseando que no floreciera.
Al día siguiente de esto, la madre recibe un pequeño consuelo a su angustia, los médicos le dijeron que la niña ya se quejaba un poco menos de sus dolores pero que su estado todavía era muy crítico.
La pobre desesperada llega a su casa pero ve algo extraño en la matica, como por arte de magia ya estaba totalmente levantada aunque sus hojas seguían secas. y de nuevo recordando la promesa a suhija y de nuevo muy en contra de su voluntad empezó a regar por segunda vez aquella matica.
Al día siguiente, ella vio a su hija mas animadita y con apetito, los médicos estaban atónitos y no comprendían de donde sacaba fuerza aquella niña, la madre empezaba a albergar una remota esperanza.
Cuando llega a su casa, no lo podía creer, la matica estaba totalmente verde y con gran sorpresa pudo ver con asombro como una matica que no crecía en tamaño ya se le podía ver un botón que significaba el nacimiento de lo que ella más odiaba: una flor.
Superando lo cansada que estaba y ya menos dura con aquella matica, ya hasta regarla la entretenía un poco, lo hizo y se fue a dormir.
Cuando llega al Hospital, los médicos la mandan a llamar y le comunican:
- Señora., esto debe ser un milagro y fíjese que los médicos no creemos mucho en ellos, pero inexplicablemente el cáncer de su hija ha cesado.
La madre entra corriendo al cuarto de su hija y llorando de felicidad la abraza, la empieza a peinar y observa como en aquellos ojitos azules empieza a aclarar de nuevo un hermoso cielo pero ya aquella sospechaba de donde venía tanta felicidad.
LLegó nuevamente al jardín de su casa y ve como el botón de la matica que no crece dio paso a una hermosa flor y ya no tuvo ninguna que a medida que la matica se vestía de vida , color y belleza, en esa misma medida su hija renacía de nuevo en forma esplendorosa.
Llegó el gran día y una casa llena de invitados y decorada con miles de flores esperaban al pie de la escalera que una linda chica de 15 años hiciera acto de presencia en la gran fiesta y una madre llorando de felicidad le sonreía de nuevo a la vida y a las flores.
Al día siguiente, madre e hija reconciliadas de nuevo con la vida salen juntas a regar la extraña matica de una sola flor, pero cuando llegan al jardín ven con asombro que ya no está y de pronto ven en la calle a una dulce anciana portando una matica en sus mano y ven como una gran sonrisa ilumina su cara arropando de amor a aquella mujer con una linda flor de 15 años a su lado.
Pasó un tiempo y una pícara chica veía con agrado una escena casi todos los días: a su madre recibiendo con alegría una hermosa rosa roja de un doctor que había conocido en el Hospital y cada vez que la recibía la tomaba en sus manos y se la ponía con gran dulzura en su pecho sembrándola para siempre en su corazón.
YA LA SEÑORA ESPINA NO ODIABA LAS FLORES.