Aquellas voces amenazaban con tumbar las 4 paredes de aquel humilde hogar.
Entonces, ¿Que hacemos Justiniano?, botamos a la muchacha para la calle.
Yo te lo dije Hortencia; que si esa hija tuya salía preñada , que se olvidara de esta casa.
Ah...si, como no..; te recuerdo que también es hija tuya y es mas ¡chico! no la vamos a tirar a la calle como un perro; ahora es cuando ella necesita nuestro apoyo.
-¿ Cual apoyo?; que se lo de el hijo de p.... ese que me la jodió.
¡ Sabes como es la cosa! troglodita; que primero te vas tú.
Esta si es la última, te recuerdo que esta casa es mía.
Y yo te recuerdo a tí, animal del monte; que ella es un ser humano y es de nosotros.
A todas estas; la pobre chica escuchaba todo esto y sintiendo que el mundo se le venía encima llamó a su novio.
Aló; mi amor; ya mis padres se enteraron; recogí mis cosas ¿ Será que vienes por mí ?.
¿Como se te ocurre? además, bastante te dije que te cuidaras y a mí no me vas a echar ese paquete encima ni joder mi vida; ese problema es tuyo y a mí me dejas tranquilo.
La pobre chica que con cada palabra le desgarraba el alma y amando como amaba a aquel ser desnaturalizado e inhumano; ahora sentía que lo odiaba mas que nunca; solo colgó el teléfono y decidió enfrentar lo que sea por su hijo.
-Empacó sus cosas y salió con una maleta; todavía en la sala estaban sus padres enfrentados como perro y gato.
-Mamá, Papá; aunqué muy tarde ahora les doy la razón cuando me decían que ese hombre no valía la pena; pero no se preocupen, me voy y solo pido que algún dia me perdonen; lo que si les digo es que a mi bebé no le va a faltar nada y si nunca les hice caso en estudiar y trabajar y solo les dí dolores de cabeza; ahora les digo; que por este bebé que llevo en mis entrañas; voy a enderezar mi vida y a echar para adelante; mi vida no termina aquí, ahora es cuando comienza.
Con su frente erguida y conteniendo aquellas lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos, ya que amaba a aquellos dos seres que si no eran perfectos; eran sus padres.
Ya cuando llegaba a la puerta. una amorosa madre no paraba de llorar; cuando de repente se escucha una potente voz como un trueno en la sala y era Justiniano, el troglodita que en ese momento se acordó que ser un verdadero hombre no era imponer su equivocado machismo contra aquellos dos seres indefensos.
Hija, párese ahí; Ud no va para ninguna parte; Usted tiene familia y somos su vieja y yo y ese bebé que lleva en su vientre es mi nieto; quédese mija, que donde comen 3, pueden comer 4.
Por primera vez, Clemencia; la esposa; se lanza a los brazos de su bruto pero bien bruto esposo pero que en ese momento estaba demostrando que era el mas lustrado y educado de todos los hombres y que a pesar de aquella aparente concha áspera e impenetrable se escondía un ser dulce y suave como el algodón y aquel nuevo hombre habla de nuevo:
Y Usted mija; venga pá ca y dele un abrazo a este viejo ¡troglodita! como me dice su madre pero que la quiere mucho.
Los 3 o debemos decir los 4 se abrazan formando un solo ser; eran pobres; si, era verdad; pero la llegada de ese nieto los iba a hacer millonarios en sonrisas, alegrías y FELICIDAD.
Y donde el verdadero pobre de todo esto era aquel despreciable novio; rico en dinero pero pobre de alma y corazón y que algún día la vida le pasaría una deuda impagable por todo lo valioso que dejó atrás y que no supo apreciar;
simplemente; quizás, aquel ser estaba dejando escapar su propia FELICIDAD.