Cumaná llora su partida. Los amigos, entre risas y aplausos, invocamos su presencia en la imagen de un títere, de un marca libros, de una canción de Silvio Rodríguez, en la estruendosa voz de Chavela Vargas. Nos tomamos las cervezas: la mía, la tuya y la de él, porque él siempre estará en la mesa del Astoria, en las del Bar Madrid y en el Jardín Sport. Él se acercará como la primavera, aunque nosotros nos estemos muriendo por su partida. Te abrazo, Nancy.
RE: ¿Para dónde van los amigos que se mueren?