Es un niño, está parado al frente de tu puerta, es espera que le abras, se nota que en sus ojos el tiene esperanza.
¿Debe existir alguna razón para que pasen cosas tan inesperadas?
Escuché que es un viajero que de vez en cuando su presencia le regala a quienes necesitan conocer del universo, de la amistad, del amor sin reservas y sin trabas.
— ¡Corre a abrirle la puerta, dale morada en tu casa! —
Sé que ha domesticado fieras, sé que para el lo necesario ocupa poco espacio, sé que viaja ligero y hoy está frente a tu casa. Seguro trae para ti un mensaje y debes aprovechar esa esperanza.
Te recomiendo que abras tu puerta, déjalo entrar a hogar, déjalo que llegue a tu alma. El se conformará con lo poco y te dará bendiciones inesperadas, porque un niño es el regalo de la inocencia inesperada.
Las personas a veces no sabemos cuando las bendiciones llegan inesperadas, pero si este niño te busca algo debe ver muy bueno en tu alma. Tienes una oportunidad de hacer un gesto que emana de la profunda caridad humana.
No le digas a nadie que compartes tu casa, que alimentas al que tiene hambre, que al que necesita le regalas frazada; ten la certeza de que más allá de todo lo material la belleza es compartir con ternura marcada.
Ese niño es la alegría que tu tanto esperabas, él te reconfortara con su luz y te curará de las maldades que a los hombres matan, porque ese niño lleva un secreto, es un príncipe de otra galaxia, uno que hoy nos visita y ha llegado a tu casa.
Imagen principal es de archivo personal, editada con Canva. Tomada con un Blu Vivo One Plus. Camera f/2.0 1/100 3.79mm ISO 200. Imagen dos de Pixabay.