Sentimientos de los humanos que nacieron en los Dioses al ver las flores lilas del bosque, sin raza, sin tiempos ni creencias el amor es un sentimiento que albergamos todos los hombres sin importar los colores.
Flores en espigas o en botones todas hermosas, los lirios desbordan elegancia y las rosas sus fragancias cautivantes, pero los Jacintos viven y despiertan los sentidos mezclados de quienes a ellas las conocen.
La esencia de un joven de naturaleza espartano cuya belleza, dulzura y gracia conquistó a la deidad poderoso hijo de Zeus, el Dios de la muerte súbita y por lo cual Jacinto quedó inmortalizado en las flores de tenues colores blancos, ostra, púrpuras suaves, lilas silvestres o violetas delicados.
También un bello zircón lleva tu nombre, siendo símbolo del deseo entre Dioses, no sé si pecado o perdón por amor a los hombres, ciertamente expresan afecto sincero de corazón.
Inmortalizado en los brazos de su Dios, Jacinto despidió la vida, pero el deseo se queda en cada letra de los poetas que desafían las historias, con poemas que brotan de la ilusión de la vida.
Si alguna vez visitas el Museo del Louvre, podrás conocer al verdadero objeto del deseo expresado en la belleza de un joven hombre, lo que muestra que no importan los credos o religiones cuando el deseo es el que guía la pasión de los Dioses.
"El amor es como una flor hermosa que no puedo tocar, pero cuya fragancia hace que el jardín sea un lugar de deleite.”
Helen Keller.
Imágenes propias. Fotografías tomadas con un móvil Blu Vivo One Plus. Cámara f / 2.0 1/100 3.79mm ISO 200. Editadas para los mensajes usando la aplicación de diseños Canva.