En el transcurso de la vida a veces nos encontramos arriba y son los momentos para disfrutar, pero en la misma onda existencial podemos encontrarnos abajo y entonces debemos enfrentar desafíos para cambiar y crecer.
La vida es una onda continua, una propagación en el espacio y tiempo, compuesta por muchos fenómenos de origen existencial, físico, natural y mental que nos van cambiando porque tienen implicaciones en nuestra vida diaria.
A veces esas ondas que circulan a nuestro alrededor son visibles por ejemplo en las nubes, en las ondas qué hace la brisa en el agua, incluso en las olas del mar, en donde vemos en ellas la fuerza existencial del universo.
Todo es este milagro en nuestro el rededor implica la fusión con la inmensidad y la vida desde que nacemos hasta que dormimos para llegar a otro espacio de nuestra alma.
Es verdad que a veces el mundo puede ser un poco gris, pero las formas de energía de nuestro universo pueden darle color, similar a los efectos del prisma de colores luego que la lluvia pasa. Porque nuestra vida es como el cielo en donde miles de frecuencias se encuentran para que nosotros podamos ser felices, aunque las realidades se conviertan en situaciones utópicas como la pandemia que hoy estamos enfrentando desde nuestros hogares.
Es tiempo de ubicarlos en el mismo espacio del universo e ir actuando de manera positiva, pensando en las posibilidades existentes, intentando llevar misericordia y felicidad a los demás, de esta forma también seremos como una onda que se propaga de cosas buenas, y nuestra huella quedará como un profundo cambio de reacción positiva.
Si estamos en algún momento arriba debemos recordar orar, también cuando estamos abajo oraremos para que la felicidad nos eleve y sea más tiempo el de dicha que el de tristezas
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Imágenes propias. Fotografías tomadas con un móvil Blu Vivo One Plus. Cámara f / 2.0 1/100 3.79mm ISO 200. Editadas para los mensajes usando la aplicación de diseños Canva.