Ella sola en medio de las estrellas, miraba hacia la tierra, quería tocar las flores, quería escuchar el canto de las pequeñas aves. Pero a penas lograba mirar un poco mientras el Sol iba cayendo.
Selene no lograba alcanzar su sueño, se sentía molesta porque cada noche debía encender muchas estrellas para poder mirar sólo un poco la belleza que los mortales disfrutaban sin ser dignos de aquella grandeza.
Molesta todo el tiempo invertía los deseos y desvelaba a los que necesitaban dormir, se acercaba demasiado a la tierra para que las mareas enfurecidas recordaran que ella podía hacer olas y detener hasta el sonido de un delfín.
La hermosa Selene soñaba con apreciar las flores, con tener un jardín en ella, pero sin agua y sin vida no podía pretender que la naturaleza creciera sólo así.
Pasado el tiempo no quería mucho a los humanos, no entendía de nostalgias, de dolores ni de amores hasta que un día se enamoró de un humano que vio desde los cielos dormir.
Entonces, la luna, en su forma de mujer se abalanzó en un beso que inmortalizó su amor hasta el fin. A veces visita los campos, riega con la lluvia y lanza destellos de luna a los humanos para sus deseos cumplir.
Imágenes propias. Fotografías tomadas con un móvil Blu Vivo One Plus. Cámara f / 2.0 1/100 3.79mm ISO 200. Editadas para los mensajes usando la aplicación de diseños Canva.