Las vi volar tan tranquilas en los cielos, me quedé mirándolas en su vuelo, por momentos breves creí que las aves eran mías.
— ¡Ilusiones mías! —
Porque a veces uno decide creer lo que quiere, porque a veces uno decide ignorar hasta al destino; porque a veces uno cree en el amor y piensa que a la vida le da sentido.
Miraba desde lejos, solo la danza que jugaban con el viento; las quise atrapar pero estaban alto, volaban lejos.
Así me enamoré del vuelo de las aves, luego las quise guardar en mi corazón, pero no se puede tener un amor cautivo, no se puede quitar la inmensidad del cielo a quien necesita volar porque libre ha nacido.
Creí que las aves eran mías, fue solo una breve tontería, volví a creer en el amor y resulta que no hay amor que pueda con la distancia y la melancolía.
Mueren las aves cautivas, muere la esperanza porque simplemente creí que las aves eran mías, y ahora sé que no me pertenecen, que ellas vuelan en libertad sin tiempo ni verso que las dejen cautivas.
No importa si es posible o no; ya no amaré las aves porque ellas necesitan volar y yo necesito simplemente quedarme. Y si creí que las aves eran mías, pero hoy las suelto y sano con calma mis heridas.
Hoy las suelto, vivo mi melancolía y me quedo callada mientras el cielo empapado en nubes el día termina.
Gracias... me despido.
Imágenes propias. Fotografías tomadas con un móvil Blu Vivo One Plus. Cámara f / 2.0 1/100 3.79mm ISO 200. Editadas para los mensajes usando la aplicación de diseños Canva.