Les he hablado recientemente de cómo la falta de agua y las temperaturas extremadamente altas (42 ºC en promedio, pero puede subir unos 3 o 4 grados más), han afectado negativamente a mis plantas. El problema del acceso al recurso hídrico es algo recurrente, que lamentablemente resta vitalidad a mis cultivos, y crea un ambiente propicio para el surgimiento de plagas propias del verano, como son los áfidos, los chupones, las hormigas, los minadores de las hojas, e incluso la indeseada y terrible cochinilla algodosa (Planococcus citri). Han sido casi 6 meses de sequía con muy esporádicas lloviznas, que en su debido momento, han dado algo de alivio a la tierra maltrecha y a las plantas sedientas, pues no hay agua mejor que la que cae del cielo.
En mi solar hay mucha vida. En otros posts les he hablado de algunas de las especies que transitan por aquí, como son las abejas, (de muchos tipos), las iguanas, morrocoyes (tortugas), zarigüeyas, pájaros, zorrillos, gatos, insectos variados, entre otros; y siendo así, me preocupo que tengan un recipiente con agua para que todos puedan refrescarse, bañarse y beber. Esto es fácil y alcanzable, pero no siempre dispongo de al menos 500 -1000 litros de agua cada tres días para regar las plantas, razón por la cual este año han sufrido mucho; por eso, cuando cayó la primera lluvia que anuncia la temporada de invierno, la cual no fue lluvia en el sentido estricto de la palabra, sino más bien una breve llovizna, me alegré mucho. Esto pasó hace exactamente una semana: el 27 de abril 2022; y el día viernes 29 cayó un torrencial aguacero en la noche; sin embargo, estas fotos que tomé a modo celebración, corresponden al 27, cuando en horas del mediodía cayó esta bendición.
Como pueden observar, la lluvia refrescó las hojas y ramas de muchas de las plantas, como el limonero (Citrus limón), el guayacán (Guaiacum officinale), los topochos o bananas, (Musa paradisiaca L., que corresponden al grupo Musa ABB. C), las cerezas estrelladas (Phyllanthus acidus), la planta de papaya (Carica papaya), los tréboles (Trifolium); pero otros que salieron muy rápido gracias a la lluvia, fueron los morrocoyes (tortugas de tierra), cuyo nombre científico es Chelonoidis carbonaria, quienes salieron a una hora inusual, ya que al mediodía se resguardan del sol en los matorrales y sombras; es más, en período de sequía o verano, suelen entrar en un período de hibernación que puede durar hasta 5 meses, disminuyendo su metabolismo al mínimo y resguardándose en un sitio fresco, por lo cual, por lo general se entierran en la hojarasca o de manera superficial en la tierra. Apenas perciben lluvia, salen al exterior, para beber algo del vital líquido, comer y refrescarse. Aquí podemos ver algunos familiares del Sr. Morrocoy y él mismo dando la bienvenida a la lluvia.
Here I end my post today, which I do in celebration of the arrival of the rainy season, or as it is said here, of winter, with the hope that the water from the sky falls gently and constantly, just as it was in the year 2019, when it rained kindly every other day, and then, when the season was over, once every five days, and it stayed like that for several months, which was great for my crops.
Aquí termino mi post de hoy, el cual hago en celebración al la llegada de la temporada de lluvias, o como se dice aquí, del invierno, con la esperanza que el agua del cielo caiga de forma gentil y constante, tal como fue en el año 2019, cuando llovía amablemente un día sí y un día no, y luego, cuando ya finalizaba la temporada, una vez cada cinco días, y así estuvo por varios meses, lo cual fue genial para mis cultivos.
Image sources
These photos are my own, and were taken with a Xiomi REDMI 8 A phone
The dividers used are courtesy of
@eve66 who shares beautiful designs that embellish the layout of our post.
In case it is required to use the content or images of this post and of my other publications, I would appreciate if you could refer to my authorship (Fabiola Martínez) and cite the corresponding link. Thanks.
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