Desde tiempos ancestrales las plantas medicinales han sido de conocimiento y uso por el hombre, estas varían de nombre dependiendo del país o zona en donde se cultiven o reproduzcan; a esta rama de la ciencia se le conoce actualmente como: Botánica. Después de muchos años de estudio y pruebas por personas especialistas en la materia, estas plantas se fueron transformando, hasta conocerlas hoy con el nombre de Medicamentos, los cuales vienen en distintas presentaciones como: jarabes, pastillas, ungüentos e inyecciones, (entre otros).
Pero si bien es cierto esto, lo es más aún el hecho que debido a la actual crisis económica que atraviesa Venezuela, lo cual hace cada vez más imposible la compra de muchos medicamentos, (por no decir la mayoría), debido a su alto costo. Esto literalmente ha obligado a que la mayoría de las personas acudan cada vez más en busca de amuchas de estas plantas para aliviarse según sea el malestar que presenten, esperando encontrar en ellas una pronta mejoría, de dichas mejorías muchos han dado testimonio fiel de su favorable resultado.
Hasta allí esto parece tener sentido y lógica; pero lo que sí se debería considerar es tener, no un poco, sino muchísima prudencia al momento de consumir cualquiera de estas plantas, ya que precisamente porque somos presas, primero del desespero por el malestar que sentimos y segundo, por la impotencia de la falta de dinero para adquirir la medicina indicada en los establecimientos farmacéuticos, la angustia nos lleva a consumir algunas de estas plantas a nuestro criterio o en ocasiones recomendada por algún conocido que ya las haya tomado, dando por sentado que igualmente nos hará bien a nosotros.
Pues bien, lo delicado de todo esto radica directamente en que muchas veces por desconocimiento, no sabemos cómo hacer uso adecuado de esas plantas, en cuanto al suministro de la dosis y la frecuencia de su ingesta. En ocasiones podríamos ser víctimas de un resultado adverso a lo esperado para lo cual se consumió determinada hierba desencadenando esto más bien en otro malestar. De allí el llamado a la máxima prudencia al momento de la ingesta de cualquiera planta, para que lejos de ocasionarnos un nuevo malestar, nos permitan aliviar el que ya se tiene.
Since ancient times medicinal plants have been known and used by man, they vary in name depending on the country or area where they are grown or reproduced; this branch of science is currently known as: Botany. After many years of study and tests by specialists in the field, these plants were transformed, until they are known today under the name of Medications, which come in different presentations such as: syrups, pills, ointments and injections, (among others).
But while this is true, it is even more true that due to the current economic crisis that Venezuela is going through, which makes it increasingly impossible to purchase many drugs, (if not most), due to its high cost. This has literally forced most people to go more and more in search of many of these plants to alleviate themselves according to the discomfort they present, hoping to find a prompt improvement in them, of these improvements many have faithfully testified to their favorable Outcome.
So far this seems to make sense and logic; But what should be considered is to have, not a little, but a great deal of caution when consuming any of these plants, since precisely because we are prey, first of despair due to the discomfort we feel and secondly, due to the impotence of lack of money to buy the medicine indicated in pharmaceutical establishments, anguish leads us to consume some of these plants at our discretion or sometimes recommended by an acquaintance who has already taken them, assuming that it will also do us good.
Well, the sensitivity of all this lies directly in the fact that many times due to ignorance, we do not know how to make proper use of these plants, in terms of providing the dose and the frequency of their intake. Sometimes we could be victims of an adverse result than expected for which a certain herb was consumed, triggering this rather in another discomfort. Hence the call for maximum prudence when eating any plant, so that far from causing us a new discomfort, they allow us to alleviate the one we already have.