Ole Kirk Christiansen era un carpintero danés que en 1932 decidió abrir su propia carpintería. Después de trabajar durante muchos años su oficio, era ya una avezado, y por ello decidió independizarse. Lo que realizaría ahí no serían precisamente sillas o mesas, sino piezas de juguete a base de madera y hierro.
El nombre LEGO provino de entreverar dos palabras danesas: «Leg Godt» («Jugar bien»). Casualidades del destino (o visión de negocio), en latín, la palabra Lego significa «colocar juntas». Fuente
Y a pesar del éxito emergente que la empresa estaba teniendo, en 1942 tuvo una terrible catástrofe: sufrió un incendio en donde la sede principal de la empresa quedó reducida a ruinas.
A pesar de este hecho tan lamentable, Ole Kirk Christiansen no se dio por vencido y junto a su hijo decidió relanzar la compañía. Para eso, hicieron importantes inversiones en asuntos bien diferentes a los que venían trabajando: abandonaron la madera e invirtieron en plástico, para lo cual compraron una máquina de inyección de plástico.
LEGO comenzó a catapultarse como una compañía con éxito internacional, y para el momento de la muerte de su fundador, en 1958, ya habían lanzado su producto estrella: el «Sistema de juego LEGO», con 28 sistemas diferentes y ocho vehículos de juguete. Fuente
LEGO es hoy por hoy, una de las compañías más rentables del mercado. Con un centenar de piezas, varias películas y libros sobre el famoso juguete, la pequeña invención de Ole Kirk Christiansen terminó convirtiéndose en uno de los imperios de juguetes más importantes del planeta.
Seguramente, por allá en 1932 nadie apostaba por el éxito de este señor que, de carpintero, pasó a multimillonario.
La enseñanza que esta historia nos deja es una sola: cuando una persona tiene un sueño, bañado de pasión, a pesar de las diferentes trabas de la vida, de lo que digan o piensen los demás, el éxito vendrá. Quizá tarde, pero vendrá.
En definitiva, la felicidad es el único éxito que importa y estoy seguro que de no haber podido ser multimillonario, el señor Ole Kirk Christiansen habría sido muy feliz igualmente porque estaba haciendo su sueño realidad: tenía su propia fábrica de juguetes, haciendo lo que le gustaba, que era la carpintería.
Por ello, no importa lo que nos depare, si hacemos lo que nos gusta, y lo hacemos con pasión, a pesar de las circunstancias, podremos llegar a ser felices. Que cuesta mucho en el mundo de hoy, sí, pero debemos tener siempre por norte lo que significa nuestra felicidad, determinar exactamente qué deseamos de la vida, y luchar por eso hasta el final, sin descanso, sin desmayo.
Creo que ahí es donde radica efectivamente la felicidad: es la constancia. En hacer lo que nos gusta. Eso me ha enseñado Steemit: hacer lo que nos gusta (como compartir nuestros pensamientos y sentimientos a través de esta red) es parte del camino a la felicidad.