Un libro sencillo, continuo, con intriga, yendo perfectamente de un presente a un pasado según se desarrollan los acontecimientos de los hechos, pero siempre sin revelar nada, siquiera en su final, el cual solamente se deja intuir, todo a la imaginación de los demás.
Increíbles escenas entremezcladas con recetas excepcionales de cocina, como encajan cada una a la perfección con el momento en cuanto olores, sabores.
No deja indiferente a nadie.
¿Cuándo se empieza a gestar un crimen, cuando se decide cometerlo o muchos años antes, cuando éramos ángeles? Una mirada retrospectiva. Una novela de intriga sobre la pérdida de la inocencia.
Sinopsis de Cuando éramos ángeles:
Clara, una joven periodista, vive en un pueblo de menos de mil habitantes, donde lleva una vida tranquila. Dirige el periódico digital local, aunque aspiraba a mucho más, y no se relaciona con casi nadie, a excepción de Chabela, la dueña del hostal Las Rosas, donde come y duerme, e intenta olvidar la reciente muerte de su marido, bebiendo por las noches y saliendo a correr por las mañanas.
La aparición del cadáver de Fran Borrego, uno de los dueños de las tierras que rodean el pueblo de Fuentegrande, hará que esa vida aparentemente tranquila le muestre una sociedad repleta de envidias, intrigas y tramas incompletas que provienen de un pasado que desconoce.
Mientras Clara inicia una investigación sobre la muerte del cacique, entrevistando a distintos personajes que pueden estar involucrados en su asesinato, nos adentramos en un flashback, ambientado en los años noventa, que muestra la verdadera historia de cada uno de ellos, así como el descubrimiento, por parte de este grupo de adolescentes, del sexo, el amor, la ira, la amistad, la decepción y la venganza.