Ser madre es parte de mis mayores bendiciones en la vida, cada uno de mis hijos me ha permitido experimentar y aprender diferentes estrategias y modelos de crianzas. Esto es un proceso de retroalimentación continua yo les enseño y ello desde su conducta innata también me aporta diferentes enseñanzas.
Les recordare un poco mi historia de maternidad, soy madre de una niña de 9 años, una princesa muy carismática, mi primogénita, quien me otorgo el título de madre, mi Puchunga Camila Valentina, años después llego nuestro dulce Josué, quien actualmente tiene 4 años, es muy amoroso, luego sin mucha espera llego mi Jesús Daniel, el que ha llegado para aportarnos ideas renovadoras en nuestro modelo de crianza con su carácter firme y testarudo.
Aquí reafirmo una vez más que los niños no pueden ser criados siguiendo un manual de instrucciones, ellos no son un electrodoméstico, que tiene todo un mismo principio, como seres humanos cada uno de ellos desarrolla maneras diferentes de actuar y pensar ante una misma situación y es justamente allí donde nuestro pequeño Jesús nos dice, conmigo debes ser transformador, quiero sacarte de ese estado de conformismo y monotonía en el que te has encontrado desde que experimentaste la maternidad.
Recuerdo que durante sus primeros meses de vida se mostró un niño muy risueño y empático con todos en su entorno, pero después eso cambio repentinamente y cuando les digo repentinamente es que siento que me cambiaron a mi niño, dejo de ser risueño y sociable, para adoptar una postura totalmente opuesta, arrogante y escasamente simpático.
No le gusta que lo toquen a veces ni su propia familia, eso para mí ha sido un gran sacrificio, lo quiero abrazar y comérmelo a besos y el coloca una barrera inmensa entre los dos con un autoritario no. Él es de carácter determinante y pasa muy serio, por lo que he podido indagar pedagógicamente, su conducta es conocida como un niño con decisiones firmes, en otras palabras a él se le hace difícil ceder ante las peticiones de otros, por lo que se imaginaran cuan retador ha resultado esta innovadora crianza para nosotros.
De cierta manera esto es una giro de 360 grados, me siento en evolución continua, mis hijos mayores han sido de carácter moldeables y se adaptaron sin mayor problemas a nuestras indicaciones, mientras que Jesús con sus recién cumplido 3 años termina haciendo casi que lo opuesto, pero es allí donde he puesto en práctica la paciencia, mi empatía y la resiliencia de la maternidad.
Todos los días decido vestirme y blindarme de amor, de esta misma manera le demuestro mi cariño por el a manos llenas, no permito que su arrogancia y escasa empatía me amargue el momento, respeto su espacio dentro de lo posible, aquí debo ser cuidadosa para no caer en complacencia que le hagan sentir liderazgo sobre mis acciones.
He aprendido a visualizar en medio de su conducta grandes fortalezas, su terquedad lo hace persistente en el logro de sus objetivos, por lo que sabiendo dirigir sus pasos de manera estructurada y eficiente le asegura un camino de éxitos, se trata de trabajar en conjunto por un mismo objetivo, para direccionar sus energías de forma constructiva y no reprimirlo.
Esto lo comprobé cuando comenzó a jugar con su monopatín, no tenía la destreza para andar en él y por más que se caía, simplemente se levantaba con mayor energía y lo volvía intentar, al principio yo quería escondérselo para evitar sus golpes, pero con ello simplemente estaba reprimiendo su perseverancia por vencer sus propios retos.
Con sus 3 años mi pequeño bebe nos ha enseñado que la empatía es fundamental en nuestras vidas, que debemos pensar en cómo se siente la otra persona cuando quieres restringir todo lo que hace, que la principal tarea que tenemos es que nuestro hijo aprenda a manejar sus emociones internamente, para obtener un mejor reflejo externo.
Finalmente mis estimados amigos y lectores en general, mi regalo inesperado vino a hacer una mejor versión de nosotros como padres, por ello lo defino como mi prueba de superación, cada nuevo reto y triunfo logrado son pequeños escalones en el gran recorrido de la vida que nos suman nuevas experiencias y por ende nos impulsan al crecimiento.
Has tenido alguna experiencia similar con alguno de tus hijos o con alguien cercano a tu circulo? No pienses que son niños malcriados o con falta de carácter, recuerda que todos tenemos un diseño diferente y las pruebas de