Espero que les guste este cuento
脡rase una vez un perro que le gustaba morder a las personas. Era un perro callejero, sin due帽o ni hogar, que vagaba por las calles buscando comida y refugio. Un d铆a, se encontr贸 con un joven que paseaba por el parque. El perro se acerc贸 sigilosamente, dispuesto a atacar, pero algo le hizo detenerse. El joven ten铆a una mirada triste y solitaria, como si nadie lo quisiera. El perro sinti贸 una extra帽a conexi贸n con 茅l, y en vez de morderlo, le lami贸 la mano.
El joven se sorprendi贸 al ver al perro, pero no le tuvo miedo. Le acarici贸 la cabeza y le habl贸 con dulzura. Le pregunt贸 si ten铆a nombre, y al no obtener respuesta, le dijo que lo llamar铆a Rex. Le ofreci贸 un trozo de pan que llevaba en el bolsillo, y el perro lo devor贸 con gusto. El joven le dijo que si quer铆a, pod铆a ir con 茅l a su casa, que ten铆a un sitio donde dormir y m谩s comida. El perro acept贸 con un ladrido, y los dos se fueron juntos.
As铆 comenz贸 una nueva vida para el perro y el joven. El joven se llamaba Luis, y viv铆a solo en un peque帽o apartamento. Hab铆a perdido a sus padres en un accidente, y no ten铆a amigos ni familiares. Se sent铆a solo y triste, hasta que conoci贸 al perro. Rex le dio alegr铆a y compa帽铆a, y Luis le dio amor y cuidados. Los dos se hicieron inseparables, y sal铆an a pasear todos los d铆as.
Pero Rex todav铆a ten铆a un problema: le segu铆a gustando morder a las personas. Cada vez que ve铆a a alguien que le parec铆a sospechoso, se lanzaba a morderlo, sin importarle si era hombre, mujer o ni帽o. Luis ten铆a que sujetarlo con fuerza, y pedir disculpas a las v铆ctimas. Muchas veces, la gente le dec铆a que deb铆a deshacerse de ese perro peligroso, que era un riesgo para la sociedad. Pero Luis no quer铆a abandonar a Rex, era su 煤nico amigo.
Luis decidi贸 que ten铆a que hacer algo para cambiar el comportamiento de Rex. Busc贸 en internet consejos sobre c贸mo educar a un perro, y encontr贸 una escuela de adiestramiento canino cerca de su casa. Se puso en contacto con el due帽o, un hombre llamado Pedro, que le dijo que pod铆a llevar a Rex a sus clases. Luis acept贸, y al d铆a siguiente, fue con Rex a la escuela.
All铆, Pedro le explic贸 que Rex ten铆a un problema de agresividad, causado por su pasado como perro callejero. Le dijo que ten铆a que ense帽arle a confiar en las personas, y a obedecer sus 贸rdenes. Le mostr贸 c贸mo usar una correa, un collar y un silbato para controlar a Rex, y c贸mo premiarlo con golosinas cuando hac铆a algo bien. Le dijo que ten铆a que ser firme, pero tambi茅n cari帽oso, con Rex, y que ten铆a que practicar todos los d铆as con 茅l.
Luis sigui贸 los consejos de Pedro, y empez贸 a entrenar a Rex. Al principio, fue dif铆cil, porque Rex era muy testarudo y rebelde. Pero poco a poco, fue aprendiendo a seguir las instrucciones de Luis, y a no morder a las personas. Luis le ense帽贸 a sentarse, a tumbarse, a dar la pata, a venir cuando lo llamaba, y a no ladrar sin motivo. Rex se fue volviendo un perro m谩s manso y tranquilo, y Luis se sinti贸 muy orgulloso de 茅l.
Despu茅s de unas semanas, Pedro le dijo a Luis que Rex hab铆a mejorado mucho, y que ya no necesitaba m谩s clases. Le felicit贸 por su trabajo, y le dijo que Rex era un buen perro, que solo necesitaba amor y paciencia. Luis le agradeci贸 su ayuda, y se despidi贸 de 茅l. Se fue con Rex, feliz de haber logrado su objetivo.
Desde entonces, Luis y Rex vivieron felices y en armon铆a. Rex ya no mord铆a a las personas, y se llevaba bien con todos. Luis ya no se sent铆a solo, y se hizo amigo de otros due帽os de perros que conoc铆a en el parque. Los dos disfrutaban de su compa帽铆a, y se quer铆an mucho. Y color铆n colorado, este cuento se ha acabado.