FUENTE
Mi mamá tenía una visión muy particular de la vida, se notaba en sus expresiones cotidianas y aún en la forma como decía sus refranes. Ella tenía sus propias versiones al respecto.
Por ejemplo, el refrán "Dios aprieta, pero no ahoga". Su versión propia del mismo era: "Dios no ahoga...pero ¡Da unos apretones!"
Recuerdo que teniendo yo unos 9 años mi hermana de 17 se enamoró de un muchacho (Muy formal él, trabajador) quien fue a casa a pedir su mano (Como se acostumbraba en aquella época) y mi papá le asignó como hora de visita los miércoles de 7 a 8:30 p.m.
Mi mamá le peleó mucho ese novio a mi hermana porque su piel era oscura. A mí me extrañaba esto porque mi hermano mayor (Consentido de mi mamá) tenía la piel más oscura que él. Así que un día la enfrenté y le pregunté:
-Mamá, ¿Por què usted no quiere a David porque es negro si Oliver es más negro que él?
Su rápida respuesta fue:
-Sí, pero Oliver es hijo mío
Nunca entendí su racismo y una vez que hablaba al respecto con ella me dijo
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-En todo caso, el culpable del racismo es Dios, que vino con ese desorden a estar haciendo personas de todos los colores. Si hubiera hecho a todo mundo del mismo color no habría racismo
Por cierto que su relación con Dios también era bastante curiosa. Cuando tenía algún problema se molestaba con Él y su frase preferida era:
- Bueno...Él nos tiene aquí ¿No es nuestro Padre? ¡Que se responsabilice!
A veces, incomodada cuando se enteraba de personas que habían hecho cosas indebidas, "molesta con la Humanidad" decía
-¡Qué se mueran todos!
Esta frase me aterraba. Una vez le agregó un
-¡El dìa que se mueran todos hago una fiesta!
- Mamá, pero si mueren todos nadie va a ir a su fiesta
Ella sonriendo socarronamente completó:
-¡Precisamente!