Amor, permíteme lo explico para ti.
La división de un ser divino en dos partes, permite la creación de lo terreno. De la unión sexual de dos partes desiguales nacen los seres humanos. Parcialmente terrenos, parcialmente divinos, tratando de completarse sin tener la posibilidad de hacerlo, pues son en esencia tan solo una manifestación del ejercicio de las dos partes divinas tratando de encontrarse, lo cual es imposible pues las partes originales están separadas en tiempo y espacio. Por eso les llamamos durmientes viven como en un sueño, tratando de alcanzar algo que es imposible, pero si por alguna razón, al menos dos partes iguales se encontraran, la reunificación de este ser divino reclamaría su fuerza creadora, lo que traería la destrucción de una parte de la existencia, pero no solamente eso, sino que, los demás también percibirán esa dimensión divina y empezarían a despertar simultáneamente hasta acabar con toda la creación. Volvería a ser como al principio. Habría mucho sufrimiento y desesperación para aquellos que fueron creados. Por eso las aves mueren cuando tú y yo nos acercamos.
Si tú y yo nos aceptamos como uno solo, esta sería la última unión sexual entre nosotros, después de eso seríamos uno y una parte de la realidad dejaría de existir. Los creados no tendrían donde vivir. Por eso la reunión de un ser divino se considera un acto egoísta.
Malena llevó sus manos a su rostro, finalmente suspiró, pues al fin, por lo menos pudo compartir la verdad con su otra parte...
Historia corta y dibujo