Me es difícil imaginar un día sin un café después del desayuno o almuerzo o ambos, pero antes de empezar el día de trabajo. El café sin azúcar y sin otra cosa más que su negra presencia, me animan a iniciar las duras tareas.
Después de la comida sucede lo mismo, otra pequeña taza de café para continuar trabajando.
En la noche después de cenar, no puede faltar el último café del día.
Ya después de un largo día de trabajo siento también algo de culpa por consumir tanto café, pero bueno creo que ya forma parte de mí..
Historia corta y pintura