-La novedad muchas veces se encuentra en el recorte-
Decía César mientras se recortaba una fotografía que había tomado el día anterior. Sus compañeras de trabajo no sabían de qué estaba hablando la mayor parte de las veces. Ese día llegó muy entusiasmado porque había comprado un vaso reutilizable de una de las figuras de su infancia. Siendo el único varón de la oficina, constantemente le hacían bromas que, la mayor de las veces, él no entendía. Tan pronto como se fue al baño las chicas la escondieron el vaso que traía en la mañana. Cuando él regresó sabía que algo le faltaba pero no podía recordar que, buscó entre sus bolsillos, los volteó al revés, encogió los hombros y se puso a trabajar.
-Has perdido algo?- le preguntó Laura
Instintivamente revisó su mochila, sacó un par de gafas viejas y contestó que ya las había encontrado.
Las chicas se rieron en silencio, pero no dijeron nada.
Ya por la tarde volvieron a colocar el vaso sobre su escritorio, el anciano no dijo nada, tomó sus cosas y se fue a su casa.
-Estas niñas creen que se me olvidan las cosas. No saben que puedo recordar absolutamente todo, el número consecutivo de mi vaso de colección, el número de la factura, el nombre de la señorita que me lo vendió. Pero qué le voy a hacer, no les voy a arruinar la diversión.
Historia corta y pintura