Energías, nervios, ansias, desespero, emoción, todo era una mezcla de sentimientos que se encontraron para recibir a mi hija el 14 de septiembre del 20016, mi cesárea estaba pautada para el día 15, pero asegurando el bienestar de Amanda, la doctora decidió realizar la intervención un día antes de lo acordado, había perdido algo de líquido y la bebe estaba muy tranquila, ya era hora de traerla a conocer este hermoso y chiflado mundo. Fue a las 2:32 de la tarde cuando el cuerpecito de mi bebe entro en contacto físico con otros humanos. Para mi fortuna, mis tías fueron las encargadas de traer a mi hermosa niña al mundo, junto a ellas en el quirógrafo me acompañaban dos primas, mi cuñada, el hermano de mi padre y una tía de mi esposo, muy queridos todos, dichosamente todos médicos. Esto es lo positivo de tener tanta familia médico, aparte de lo admirable que es obtener tan preciado título universitario, tienes compañía en los momentos llenos de tanta ansia de una cirugía.
Quirófano lleno.
El momento de la anestesia para mí era el que más me inquietaba, había pasado por otras intervenciones quirúrgicas donde me sedaban completamente, ésta era la primera vez que sentiría la aguja en la columna y estaría consciente mientras manipulaban mi cuerpo para traer a Amanda al mundo. La anestesiólogo que tenía la responsabilidad de mi operación, fue una mujer encantadora que logró de mantenerme en calma la hora y media que tomo todo el proceso con su vibra tan bella, en ese quirófano se respiraba serenidad.
No hay palabras para describir mis sentimientos al ver a Amanda a los ojos por primera vez, todas las madres dicen lo mismo pero es tan simple como eso, es indescriptible, nunca había sentido algo similar, Fue increíble, la emoción me nublaba el aliento, es realmente impresionante ver por primera vez a esa pequeñita, saber que se formó gracias a ti y DENTRO de ti es como magia a pesar de que sepas que se llama naturaleza.
Si estas a punto de atravesar por este hermoso momento tan cargado de emociones te aconsejo que intentes dormir el día anterior todo lo que puedas, la primera noche como madre es muy muy difícil, dormir es casi imposible, pensando en el bienestar de tu bebe. Antes de entrar al quirófano te recomiendo que intentes mantenerte relajada, pensar siempre cosas positivas y si es posible pide a las enfermeras que coloquen música durante la intervención así escuchando canciones el tiempo pasa mucho mas rápido y de esa manera ocuparas tu mente aunque sea por pequeñas fracciones de tiempo en algo diferente para despistar a los nervios.