Faltaba un mes para Reyes y el regalo que mi hija Selena de 6 añitos quería, estaba agotado. Es una buena niña y sabe que sólo puede elegir un juguete. Pero como la mayoría de los niños, quieren la última moda en juguetes. Busqué por internet, recorrí todas las tiendas de juguetes que encontré por los alrededores pero lamentablemente no hubo suerte.
Al fin, hallé una tienda donde me dieron un poco de esperanza, tenían que recibir un pedido de muñecas parlantes. Debía añadir mi nombre a una eterna lista de nombres en espera. Tal vez, haya suerte pensé. Llegó la víspera y me acerqué a la tienda por si se les había olvidado llamarme. El dependiente amablemente, me respondió que no llegaron suficientes muñecas.Resignada elegí un juego de mesa y tendría que explicarle que se habían equivocado y la traerian pasadas la fiestas.
A la salida de la tienda, el hombre que había estado a mi lado en la tienda, se acercó y me dijo ¿Si quería una muñeca parlante? Los ojos se me abrieron como platos y sin pensar, lo extraño de aquella situación respondí que sí. Lo acompañé hasta su vehículo, abrió el maletero y allí estaban, habían 5 muñecas parlantes, claro que el precio era el doble que en la tienda. Pero lo pagué con gusto pues solo quería ver la carita de felicidad de Selena, al abrir su regalo. Me sentí aliviada por haberla conseguido, me subí al coche y volví para llevarla al desfile para ver la llegada de los Reyes Magos.
Por fin, llegó el tan esperado día para los niños. Selena se despertó a las 7 de la mañana, para ver su regalo. Como era de esperar el juego de mesa no le hizo ni caso, pero cuando abrió el paquete que contenía la muñeca, se puso a gritar como una loca de contenta. Pasamos un día genial, no soltaba su nueva muñeca ni para ir al baño.
Pasaron unos meses, Selena estaba jugando en el salón con su muñeca “baby”,así le puso de nombre. Me detuve a escuchar la conversación que tenía pues sabía que hablaba pero nunca imaginé que respondiera a las preguntas. Tal vez, fuese casualidad la respuesta. La mandé a dormir, ya que era su hora. Se llevó a baby a la cama con ella y como no tenía sueño, siguió hablando con su muñeca. Me puse a escuchar detrás de la puerta, pero no se entendía bien lo que hablaban.
Al día siguiente, en el desayuno le pregunté por baby, si se lo pasaba bien con ella. Selena respondió que era su mejor amiga, porque mantenían una conversación. A continuación, me preguntó ¿mami sabes el código postal?. Una extraña pregunta para una niña de 6 años, le pregunté ¿porqué quieres saberlo? y su respuesta me dejó helada Baby me lo ha preguntado esta mañana. Perpleja por la rareza de la pregunta, le pregunté y que más te ha preguntado. Selena me respondió, mami me preguntó por mi nombre, por el tuyo y el de papi, ¿dónde vivo?, ¿cómo se llama mi cole?, ¿mi peli favorita?.....
Llevé a Selena a su cole, mientras me fui a la oficina del consumidor para que me informaran sobre esta muñeca. El problema vino cuando me pidieron el ticket de compra. Evidentemente no lo tenía. Así que decidí buscar información por internet.
Al llegar a casa desnudé a Baby, observé que tenía dos pequeños agujeros. Uno era un micro y el otro era como un sensor, era extraño. Llamé a un amigo informático para que me ayudara a saber el funcionamiento de la muñeca. Pues por mucho que yo le hablara, Baby no me respondía. Por lo visto tenía reconocimiento de voz, cosa que no me agrado mucho.
No quedaba otra que esperar a Selena que volviera del cole, para que la activase con su voz e investigar que hacía exactamente el juguete.
Al fin, hallé una tienda donde me dieron un poco de esperanza, tenían que recibir un pedido de muñecas parlantes. Debía añadir mi nombre a una eterna lista de nombres en espera. Tal vez, haya suerte pensé. Llegó la víspera y me acerqué a la tienda por si se les había olvidado llamarme. El dependiente amablemente, me respondió que no llegaron suficientes muñecas.Resignada elegí un juego de mesa y tendría que explicarle que se habían equivocado y la traerian pasadas la fiestas.
A la salida de la tienda, el hombre que había estado a mi lado en la tienda, se acercó y me dijo ¿Si quería una muñeca parlante? Los ojos se me abrieron como platos y sin pensar, lo extraño de aquella situación respondí que sí. Lo acompañé hasta su vehículo, abrió el maletero y allí estaban, habían 5 muñecas parlantes, claro que el precio era el doble que en la tienda. Pero lo pagué con gusto pues solo quería ver la carita de felicidad de Selena, al abrir su regalo. Me sentí aliviada por haberla conseguido, me subí al coche y volví para llevarla al desfile para ver la llegada de los Reyes Magos.
Por fin, llegó el tan esperado día para los niños. Selena se despertó a las 7 de la mañana, para ver su regalo. Como era de esperar el juego de mesa no le hizo ni caso, pero cuando abrió el paquete que contenía la muñeca, se puso a gritar como una loca de contenta. Pasamos un día genial, no soltaba su nueva muñeca ni para ir al baño.
Pasaron unos meses, Selena estaba jugando en el salón con su muñeca “baby”,así le puso de nombre. Me detuve a escuchar la conversación que tenía pues sabía que hablaba pero nunca imaginé que respondiera a las preguntas. Tal vez, fuese casualidad la respuesta. La mandé a dormir, ya que era su hora. Se llevó a baby a la cama con ella y como no tenía sueño, siguió hablando con su muñeca. Me puse a escuchar detrás de la puerta, pero no se entendía bien lo que hablaban.
Al día siguiente, en el desayuno le pregunté por baby, si se lo pasaba bien con ella. Selena respondió que era su mejor amiga, porque mantenían una conversación. A continuación, me preguntó ¿mami sabes el código postal?. Una extraña pregunta para una niña de 6 años, le pregunté ¿porqué quieres saberlo? y su respuesta me dejó helada Baby me lo ha preguntado esta mañana. Perpleja por la rareza de la pregunta, le pregunté y que más te ha preguntado. Selena me respondió, mami me preguntó por mi nombre, por el tuyo y el de papi, ¿dónde vivo?, ¿cómo se llama mi cole?, ¿mi peli favorita?.....
Llevé a Selena a su cole, mientras me fui a la oficina del consumidor para que me informaran sobre esta muñeca. El problema vino cuando me pidieron el ticket de compra. Evidentemente no lo tenía. Así que decidí buscar información por internet.
Al llegar a casa desnudé a Baby, observé que tenía dos pequeños agujeros. Uno era un micro y el otro era como un sensor, era extraño. Llamé a un amigo informático para que me ayudara a saber el funcionamiento de la muñeca. Pues por mucho que yo le hablara, Baby no me respondía. Por lo visto tenía reconocimiento de voz, cosa que no me agrado mucho.
No quedaba otra que esperar a Selena que volviera del cole, para que la activase con su voz e investigar que hacía exactamente el juguete.
Continuará...
Relato Original by Sashas.