Pasa el tiempo inexorable y con él mi vida que nunca termino de vivirla,
Vivo sintiendo que siempre me falta algo por hacer, más lo caminado y en mi destino tan solo soy la transeúnte de mis deseos, no por eso me ato al pasado que siempre dejo, ni mis recuerdos que nunca me dejan, ni siquiera al futuro que nunca llega.
Ya ni a veces, a mi presente que siempre tengo, pues siendo como yo soy, nunca estoy presente, ni siquiera en los momentos de lucidez que me embargan y conectan con mi alrededor y las personas que lo pueblan,
Vivo mi destino siempre con la esperanza que todo sucederá cómo quisiera, pero las expectativas se desvanecen y mi realidad es cruel, nada es de esa manera, todo es como debe de ser,
No hay nada nuevo bajo el cielo ni siquiera este amor que mucho tengo, sintiendo que este dulce sentimiento nadie lo merece,
Solo me toca mirar horizontes, sentir como pasa el tiempo, escuchar mis lamentos, que ya pocos por vivir quedan mientras pasan los años y cada vez son menos por existir.
Comienzo a sentir que ya nada es extraño, que todo se va poblando de fantasmas y mi asombro se queda tan solo en una mueca o en un simple gesto de resignación con mis hombros,
Tal vez mi vida solo sea un breve instante en un universo de vida eterna, que comienza, transcurre y termina sin darme tregua ni tiempo para comprender este instante en el cual existo, que es un solo soplo de brisa que comienza al nacer y ya tan solo morir me queda