Les rindo homenaje con cada abrazo, con cada recuerdo vivido. Son el mejor ejemplo en mi vida y siempre están en mi corazón.
Los balances de la vida nos hacen extrañar personas que se fueron un poco antes que nosotros y evaluar como queremos ser recordados. Nos hacen experimentar que no sabemos quien nos cuidará y si tendrá la valentía de afrontar el momento con suavidad y sabiduría cumpliendo a cabalidad los pedidos del viviente.
La verdad es que ellos ya no sufren y nosotros nos quedamos pendientes de cumplir sus pedidos finales y elevar las oraciones para darles el mejor empujoncito posible. Son los recuerdos y los valores que nos dejan. Son los sobrinos y sobrinietos que nos acompañan algunos desde lejos.
Ahora me doy cuenta que sus plantas los extrañan, sus charlas, sus riegos, su amoroso cuidado. Comienzan a soltar hojas y a marchitarse sin explicación alguna. Simplemente lo extrañan. Tendré que llegar a esa conclusión al observar como caen sin razón en el cemento resecas por el sol inclemente de estos días y ante en corre corre de no poder atenderlas.
Casi parecen anunciar un árbol de navidad con su forma triangular y su estrella de flores arriba. A pesar de todo aguantaron gracias a las nubes y su lluvia de agua clara de estos días atrás que parecen decirme todo esto pasará también.
Somos sobrevivientes de cada día vivido a nuestra manera, siendo ejemplo para otros. Nos abraza la vida y los seres queridos. La vida es ahora.