Quisiera caminar más lejos y conocer todos los espacios de la ciudad, pero creo qué necesitaría piernas nuevas para hacerlo.
Por suerte hay muchos bancos para descansar en cada esquina.
Fuentes, plazas y lugares siempre hermosos, damos vueltas y vueltas en la rotonda, hay muchas a cada calle.
Me impresionan como ceden el paso los que esperan afuera, aquí hay pocos semáforos, pero hay mucha educación vial.
Un paso del tren o renfe olvidado allí, nunca quitaron el aviso, pero ya no pasa por ese lugar.
Un tren para niños dentro del centro comercial, todos voltean al verlo pasar, es divertido saludar a los peques en su paseo.
Mi hija me lleva a todos lados, ya comienza a cambiar otra vez el clima, adiós al calor, ahora chaquetas y bufandas no debo olvidar en casa.
La ciudad de Madrid tiene de todo en realidad, un centro comercial con una pista de esquí. Eso sí me dejó impresionada.
Hasta los más pequeños daban sus primeros pasos por allí.
Estaban abrigados y contentos, subían y se lanzaban otra vez. Caídas, más de una observé pero nada gravedad para detener la diversión.
Un acuario completo dentro del mismo centro comercial.
Ya estaba cansada para recorrer más. Todo era llamativo y muy hermoso.
Una visita esperada, mi primo el contemporáneo conmigo, el qué me cuidaba en el colegio. Una conversación larga de poner varios años al día, aún así se quedan cosas sin decir.
Tendremos que volvernos a encontrar para otra taza de café. Menos mal estamos cerca y yo todavía no me voy de aquí.
Hay Madrid, olé
tus aromas distintos
mil recuerdos allí.
Todas las fotografías tienen marca de agua y fueron tomadas con mi móvil.