Sabemos expresar nuestro amor con flores, detalles y palabras hermosas, pero hay ocasiones donde la simples acciones nos dicen que allí no hay amor del bueno. Son esos detalles y muchas veces hasta las manipulaciones las que nos recuerdan que como ese primer amor de nuestra madre, no habrá otro.
Tratamos de ser ese ejemplo que hemos visto a diario. Tratamos de ser fuertes, pero los tiempos han cambiado y dejar de pensar que eso es amor.
Eso que nos dicen al oído con palabras dulces eso no es amor.
Eso que nos griten sin que nadie los vea y que por respecto a nosotras; eso no es amor.
Tampoco es amor seguir callando ese sufrimiento interno lleno de lagrimas silenciosas que nos recorren hasta los huesos. Muchas veces ¿Y que por los hijos aguantas? Eso no es amor. Que terror nos da empezar otra vez.
Miedo a sentarse en el banquillo del fracaso y regresar a la casa paterna, es simplemente aceptar que debemos empezar otra vez y seguramente sola.
Descubrir que eso no es amor nos lleva mucho tiempo y aprendizaje. Necesitamos saber como dice la canción, que cuando descubrimos que podemos regalarnos nosotras mismas las flores, logramos ser felices.
Es por eso que buscamos incansablemente el amor a diario, cuando solo tenemos que mirar quien esta a nuestro lado de verdad.
El amor cura, el amor sana, pero el; eso no es amor, deja cicatrices que toman mucho tiempo de cerrar.
Nuestras páginas están hechas de muchos intentos y descubrimientos de eso no es amor. Nos tomará un buen tiempo volver a intentarlo otra vez.