Antes de que continúes leyendo, quiero advertirte, que no vas a encontrar un post de susto, espanto, horror o cualquier género inherente al terror. Te lo digo al principio, para que no te decepciones con la esperanza de toparte en estas líneas, con una niña que llora en mitad de un andén en la estación del Metro de Plaza Venezuela en la ciudad de Caracas o con el espíritu de una mujer que atrae a los hombres ebrios, después de las 10 de la noche en las escaleras mecánicas (cuando funcionan) de la estación de Parque Central.
El Metro de Caracas siempre fue un ejemplo en todo sentido. No sólo por su espectacular estructura y diseño, sino también por el nivel de civismo que demostraban los usuarios, una vez que entraban. Era como atravesar una especie de portal mágico y de repente te encontrabas en otro mundo. Puedo decir con plena confianza que era como pasarle un interruptor a cualquier persona, la cual se transformaba inmediatamente en un ciudadano modelo. Era algo totalmente indescriptible. De sólo pisar la entrada de cualquiera de las estaciones, podías sentir el fuerte aire acondicionado y a medida que descendías hasta la mezzanina donde se ubican las casetas para adquirir los boletos, la temperatura iba disminuyendo poco a poco, al extremo de que en ocasiones, debías abrigarte por el abrupto cambio de clima entre la superficie y el sistema. No estaba permitido correr, comer o tomar bebidas y mucho menos cruzar la temida franja amarilla. Y todo esto era vigilado contantemente por los ojos en el cielo que continuamente se hacían presente, para que los presentes respetaran las normas dentro del sistema. La mayoría de los usuarios se cohibía por temor a que las voces en el cielo describieran tu indumentaria para identificarte como infractor y cuando ocurría, el resto de los usuarios inmediatamente levantaban la vista y empezaban a buscar de forma curiosa al desobediente y manifestaban entre murmullos y silencio, la vergüenza de tener cerca a alguien que no estaba respetando las normas. Disculpa la redundancia y los detalles, pero quiero que experimentes mi visión de lo que era el Metro de Caracas, hasta hace unos pocos años.
Lo que te voy describir, fue una vivencia propia y desafortunada, que no es más que el reflejo del cambio tan drástico que ha dado la sociedad actual y el Metro de Caracas, no es más que el resultado de una serie de medidas erróneas y la consecuencia inmediata es el deplorable estado en que se encuentra en la actualidad.
Hoy día, puedes desayunar, almorzar o merendar dentro de las instalaciones. Durante el día puedes ingerir refrescos, jugos y si te animas, en el horario nocturno puedes ingerir bebidas alcohólicas y hasta cocteles. Pero no te preocupes, porque si te pasas de tragos, puedes dormir y tomarte una hilera completa de tres o cuatros asientos para que hagas una siesta mientras llegas a tu estación. Y si bebiste demasiado, eso no es problema, podrás orinar dentro del sistema en los puntos ciegos de las cámaras. Pero si por alguna razón los ojos en el cielo te captan mirando a un rincón, no pasa nada, la policía estará ocupada enviando mensajes de texto durante el tiempo suficiente para que orines en una esquina y tomes el próximo tren.
Y por si fuera poco, si tuviste una noche de farra y no puedes con tu alma, una vez que abra el metro en la madrugada, tus amigos te pueden dejar tirado, abandonado e inconsciente a un lado del andén, para que no perturbes el paso de los demás usuarios y mucho menos que pisen todo el contenido que tenías en el estómago y que ahora se encuentra desparramado en el suelo de goma. Muchos de los que tengan la dicha de verte, simplemente se reirán y otros se preguntarán cómo llegamos a ese extremo de tolerancia dentro de un sistema, donde te hacían desalojar las instalaciones por hacerte el rebelde y sólo pisar la franja amarilla. En ocasiones, también podrás escupir, correr y hasta vender golosinas, las cuales pueden ser hechas en casa o puedes comprar aquellas que ya vienen empacadas y de origen dudoso.
Y para la hermosa mujer venezolana, esta oferta es para ti: ¿Vives quejándote por tu peso y que no puedes rebajar, a pesar de la dieta a la que está sometido el venezolano en este momento? Pues no te preocupes, que puedes usar el servicio y te prometo que rebajarás unos cuantos kilogramos, puesto que los trenes en este momento están equipados con un sauna móvil. Donde sudarás durante todo el recorrido mientras te diriges a tu trabajo. Ahorras tiempo y dinero sin necesidad de acudir a un costoso gimnasio. Porque los más importante en este momento es que ahorrarás todos los días, ya que el sistema es totalmente gratis. ¿Te lo puedes imaginar? ¿Mantener toda la infraestructura que describo en la líneas de arriba sin que el ciudadano tenga que pagar un sólo centavo? Maravilloso ¿Verdad?
Y por si fuera poco, si tuviste una noche de farra y no puedes con tu alma, una vez que abra el metro en la madrugada, tus amigos te pueden dejar tirado, abandonado e inconsciente a un lado del andén, para que no perturbes el paso de los demás usuarios y mucho menos que pisen todo el contenido que tenías en el estómago y que ahora se encuentra desparramado en el suelo de goma. Muchos de los que tengan la dicha de verte, simplemente se reirán y otros se preguntarán cómo llegamos a ese extremo de tolerancia dentro de un sistema, donde te hacían desalojar las instalaciones por hacerte el rebelde y sólo pisar la franja amarilla. En ocasiones, también podrás escupir, correr y hasta vender golosinas, las cuales pueden ser hechas en casa o puedes comprar aquellas que ya vienen empacadas y de origen dudoso.
Y para la hermosa mujer venezolana, esta oferta es para ti: ¿Vives quejándote por tu peso y que no puedes rebajar, a pesar de la dieta a la que está sometido el venezolano en este momento? Pues no te preocupes, que puedes usar el servicio y te prometo que rebajarás unos cuantos kilogramos, puesto que los trenes en este momento están equipados con un sauna móvil. Donde sudarás durante todo el recorrido mientras te diriges a tu trabajo. Ahorras tiempo y dinero sin necesidad de acudir a un costoso gimnasio. Porque los más importante en este momento es que ahorrarás todos los días, ya que el sistema es totalmente gratis. ¿Te lo puedes imaginar? ¿Mantener toda la infraestructura que describo en la líneas de arriba sin que el ciudadano tenga que pagar un sólo centavo? Maravilloso ¿Verdad?
Precisamente es acá donde entra mi vivencia propia y desafortunada. Me enseñaron y me educaron desde pequeño y considero que tengo valores como persona y como ciudadano. Yo espero que te hayas dado cuenta que describí la situación actual del Metro de Caracas, con sarcasmo. En este sentido te voy a contar la razón real del post, porque me ocurrió lo siguiente: estoy entrando a la estación de Parque Central y me topo con que sólo funciona uno, de los cinco torniquetes para ingresar y éste se encuentra justo al lado de la puerta metálica de seguridad que sirve para acceder y para salir del sistema en casos de emergencia, la cual estaba abierta en ese momento. Incluso si la puerta está abierta, acostumbro a pasar por el torniquete que esté funcionando. Busqué mi boleto y justo al momento en que lo introduzco para ingresar, escuché la voz de una mujer con tono burlón: Si eres estúpido, ¿No ves, que está libre? Cuando volteo para ubicar el origen del comentario, mi reacción inmediata fue: ¿Perdón? Y la mujer dijo con mayor fuerza: Está libre ¿No ves?
Al caer en cuenta, de lo que estaba ocurriendo tengo que confesar que me contuve por completo y no dije nada. Volví a tomar mi boleto, que ya había salido por la otra ranura del torniquete y lo crucé para caminar y bajar hasta el andén donde se toma el tren.
Para mi es bastante obvio que el portal del Metro de Caracas de antaño, ya no funciona. Está cerrado y atrapado en las mentes de los pocos que tuvimos el privilegio de atravesarlo en algún momento. Resulta que todo lo que comenté con sarcasmo, se refiere al comportamiento de los usuarios. Y el comportamiento se puede corregir. Antes, te comportabas de cierta forma dentro del sistema y ahora te comportas de otra. Es decir, que podemos volver al comportamiento del principio.
Para mi es bastante obvio que el portal del Metro de Caracas de antaño, ya no funciona. Está cerrado y atrapado en las mentes de los pocos que tuvimos el privilegio de atravesarlo en algún momento. Resulta que todo lo que comenté con sarcasmo, se refiere al comportamiento de los usuarios. Y el comportamiento se puede corregir. Antes, te comportabas de cierta forma dentro del sistema y ahora te comportas de otra. Es decir, que podemos volver al comportamiento del principio.
Lo que me da terror, es que esa Sra. con rumbo desconocido, abordó su tren convencida de que soy un idiota, por no hacer lo que ella hizo. Me da terror, porque ella piensa que su comportamiento está bien y que yo estoy mal y por eso trató de avergonzarme en voz alta. Me da terror, de que ella aplique esa filosofía a diario, donde está bien tomar los atajos y “burlar al sistema”. Esa Sra. se fue convencida, de que yo soy un ser extraño por haber comprado un boleto y haber pasado por el único torniquete activo, a pesar de que la puerta estaba abierta y de que el sistema “estaba libre”. Lo que me da terror, es que hay millones de venezolanos pensando como la Sra. y hay muchos como yo, que nos quedamos atrapados entre el portal antíguo y el actual. El comportamiento, se puede cambiar de forma casi inmediata. Lo que me da terror, es que el pensamiento colectivo errado es una epidemia que se ha expandido lentamente, como un tumor bastante difícil de extirpar. Y a menos que nos revisemos a nosotros mismos y nos detengamos un momento para comprar algo tan simple un boleto y contribuir con el sistema, nunca avanzaremos como ciudadanos… y los ciudadanos, son las piedras angulares que hacen grande a un país. Y en este momento, Venezuela necesita millones de piedras preciosas que contribuyan a la construcción de un nuevo país.
Gracias por tomarte unos minutos en leer mi post. La verdad es que me encanta escribir y por acá he hallado una forma de expresarme. Tú opinión, es muy importante para mi, así que si deseas indicarme algo, estaré abiertos los comentarios. Saludos.