El pasado 21 de marzo, al decir de los organizadores del evento, fue el día de la poesía. Serían como las ocho de la noche más o menos, yo recien salia del trabajo, estuve indeciso entre acercarme al evento o ir a tomarme un café. Al fin lo decidí, busque rápidamente algunos poemas que a mi siempre me han gustado y me dispuse a recitarlos, pero cuando crei que era mi turno, era el turno de cerrar el evento. Ni modo, ahora me toca esperar todo un año.