Hoy quiero hablarles de un tema muy polémico y que tiene matices históricos, políticos, médicos y sociales, tiene que ver con la problemática del consumo y tráfico de sustancias estupefacientes lícitas e ilícitas. Comienzo con lo histórico: desde tiempos inmemoriales nuestros ancestros, nuestros indígenas han utilizado plantas como el cannabis y la hoja de coca para realizar su rituales espirituales que de acuerdo a su cosmovisión significan un medio para ese encuentro con el Universo. Sin embargo, el mundo occidental que todo lo convierte en mercancía, convirtió el tema de las drogas en el gran negocio del mundo, su producción, comercialización y consumo se criminalizaron una vez que entendieron que al hacerlo se mimetizaba como la forma más expedita de los países de fomentar su economía. Y así nacen legislaciones internacionales y de los propios países que regulan y discuten sobre el tratamiento a darles a los microtraficantes, a los consumidores pero que casualidad que nunca se meten con los peces grandes, es decir con quienes controlan en el mundo el gran negocio de las drogas; y algo que tenía un fin sanador, un fin espiritual fue convertido en el anticristo de los siglos pasados y por venir. Estas son las contradicciones de la lógica del capital que atenta contra esa red de la vida.