¿Tenemos toda la misma oportunidad? ¿Quién nos quita y nos da la oportunidad de vivir?
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He visto venezolanos ropa de buhoneros, vendiendo arepas, jugos y empanadas en la calle, y aunque el trabajo dignifica, debemos responder la pregunta que nos hacíamos al principio de este post:
¿Qué calidad de vida buscamos en el exterior? Observé que en las noticias que más del 50% de los venezolanos trabajan solo para alimentarse y pagar el arriendo, un 40% viven de la limosna que les dan las iglesias, ya que ellas de manera solidaria les regalan un mercado semanal para cubrir sus necesidades y amueblan sus casas alquiladas con muebles que las personas desechan y botan en la basura de reciclaje. Esto sin mencionar que las ganas de trabajar es incansable de lunes a domingo, porque no hay día de descanso y los días de fiesta, todo eso quedó atrás porque somos obligados a trabajar para recibir una paga a la mitad de lo exigido por la ley. Entonces, cuál es la diferencia, si cambiamos tranquilidad por seguridad, cambiamos tener acceso a los alimentos y las medicinas por destrucción del cuerpo y el estrés que implica las jornadas ininterrumpidas de trabajo, la pérdida de nuestra dignidad como personas, si eres un profesional ya que somos tratados y discriminados como animales.
Sin embargo no pienso decaer, no pienso dejar de defender la verdadera lucha del Venezolano, esa lucha interna que llevamos cada uno cuando salimos del país y no descansamos hasta regresar, lucharé por mi cultura, por mi región, por mis tradiciones, porque nunca nos borren de nuestra alma y corazón lo que con amor está sembrado en Venezuela
By: Rebeca Ramirez