Soñé en tres ambientes;
-El primero fué frente a un muro color gris de unos 15 metros de altura, había una escalera que daba hasta la cima, yo estaba junto a 4 personas de aspecto desgarbado, cabellos negros, ropas de leñador. Se dispusieron a subir uno a uno, el primero lo hizo normalmente sin mirar abajo lo hizo bien, llegó a la cima (cabe decir que en la cima había un árbol verde y bonito, como un bonsái, aunque ni tan enorme ni tan pequeño), el segundo subió tambaleando miedoso y que justo al llegar volteo abajo y lentamente se iba hacia atrás apunto de caerse pero él primero le salvó de una fatídica caída, verga!, todos reímos, yo reí pero nadie notaba mi presencia (era un espectador)
-El segundo, consta de un ambiente bastante húmedo, de cota invariable, un espacio con estilo laberíntico: paredes que evitaban ver otro lugares, pequeñas lagunas artificiales llenas al mismo nivel del suelo y aun así no rebosa el agua, pastos verde oscuro, altares por doquier que indicaban que en su mayoría estaban recientemente manipulados, acomodados por quienes practican alguna de esas estúpidas magias, lo intrigante era que cada altar tenía un teléfono celular, el cual sonaba incesantemente, no era un sonido fastidioso pero si me mantenía observando uno y otro sin poder decidirme.
-El tercero, era una sala de cine, la llegada a la taquilla era fastidiosa de acceder puesto que sus escaleras eran de semejanza a un muro de gaviones, estaba vestido de camisa blanca (lo supe porque más adelante guardaba cosas en el bolsillo izquierdo de costumbre en una camisa), bueno. Subía esas putas escaleras, el esfuerzo valía la pena, la película debía ser buena pero ni verga idea de que trataba o como se llamaba. Llegué al ultimo escalón (con la lengua afuera), una taquilla con arquitectura de los años 50; ventana de vidrio con arco superior y su pequeño acceso de la misma forma, -me das un boleto, por favor. -es tanto. Una chica de piel morena, cabello oscuro recogido cola de caballo, camisa blanca también (su uniforme), conversamos otros temas más que los de cliente-vendedor, tenía que alargar la vaina porque mis tarjetas no tenían real, verga que limpio estaba, de las tantas conseguí una que le quedaba un poquito y pude comprar el ticket, ufff, desperté.