Estamos viviendo tiempos de cambios vertiginosos, en todas los aspectos de la vida del hombre. Las actividades del hombre y su modo de vida está cambiando con rapidez.
Los cambios tecnológicos se suceden continuamente, se intensifican, y cambian los paradigmas de la sociedad y la economía. La llegada de internet, las redes sociales, el Blockchain, el internet de las cosas, la automatización, la robotización; el Big Data y otros fenómenos, irrumpen con fuerza: hacen tambalear las columnas del status quo y catapultan las transformaciones. Los trabajos tradicionales en la empresa van desapareciendo, algunos se van sustituyendo por robots; se incrementa el trabajo digital a distancia,etc.
Los trabajadores deben formarse continuamente para no quedarse fuera del campo de trabajo: deben estudiar y aprender permanentemente informática en todas sus áreas: aplicaciones, procedimientos, análisis de datos..., profundizar en el inglés técnico, nuevos métodos de intercambio y de producción, acceso a la información en tiempo real, etc. Aún así, incluso a los más diligentes en su formación, les cuesta mantenerse actualizados.
En esta vorágine de cambios, a los miembros de la sociedad sólo le quedan dos alternativas: adaptarse a esta variabilidad y permanecer en el sistema económico o quedarse rezagado y al margen de éste.
No es conveniente adaptarse de cualquier manera. Lo más adecuado es regirse por ciertas premisas para adaptarse a esta evolución dinámica de la mejor manera posible. Algunas de éstas podrían ser:
Estamos viviendo tiempos muy interesantes, donde podemos contemplar cómo suceden estas modificaciones en esta evolución trepidante. La ausencia de tu presencia personal y empresarial en internet te deja en el anonimato. Podemos decidir quedarnos marginados; pero la gran mayoría de las personas y de las empresas sienten que tienen la obligación de luchar y sobrevivir, es decir, no tienen otra alternativa que trabajar de manera ardua y continua para incorporarse a este mundo de cambios permanentes. Por todo ello. Las personas y las corporaciones en general tienen que formarse y estudiar persistentemente, esforzarse en el día a día, en cambiar hábitos y actitudes, asumir nuevos métodos de trabajo y cultivar siempre una disposición positiva y proactiva para incorporarse activamente a esta renovación incesante de estos nuevos tiempos.