Conciertaco que me vi el sábado pasado de la banda madrileña Toundra, la sensación fue extraña ya que tras más de dos años sin acudir a una sala de conciertos, volver a vivir lo que era normal , parecía como si estuviera en Disney World, tras mi doble vacunación, tras pasar Omicrón, pues me decidí a quitarme la mascarilla y tomarme mis cervecitas oir buena música y rodearme de mis amigos, con los que compartimos batallas pasadas, aquellas que sonaban a libros de historias, aquellas tan antiguas , porque ya todo parece antiguo.
La Pandemia está claro que ha abierto una brecha muy gorda en nuestras vidas, a cada uno a su manera, yo reconozco que lo he ido llevando bien, pero el agotamiento me puede, la vuelta a la normalidad se hace muy necesaria, aunque tambíen esta normalidad trae pesadillas pasadas, aquellas que se han obviado en este tiempo coronovírico, aquellas que pensábamos que eran nimias con la que teníamos en lo alto, que saldríamos más fuertes , mejores, jajaj me río , todo lo contrario, vuelven con fuerzas y lo aprendido no vale para nada. Así que a vivir y disfrutar de lo que se pueda.
Fotografía de mi autoría.