Ahí están esos ángeles del infierno, con sus máquinas ajustadas, sus trajes, su compañía y sus ansias de libertad.
Hoy salen juntos para gritarle a la ciudad que aquí están, que se van despidiéndo como merecen, con el rugido de sus motores a todo poder, a tope de power , cerca del mar y hasta la última montaña por descubrir, carreteras que esperan , ese asfalto que se convierte en piel, esa trasmutación continúa, sin pausa, sin prisa y por delante el destino por escribir, kilómetros infinitos...