No podemos parar aunque las adversidades,
así litigen.
Seguir con breves descansos de aire,
castigados por venenos inoculados.
Contemplar escenas en la imaginación
a la vez que atraviesan pantallas.
Vestirse del personaje y desaparecer
tras el rastro propio.
Viajar a situaciones para contribuir
a construir la identidad ficticia que
comunique con la verdad.
Ausentarse, perderse, aconsejarse, invadirse,
corresponderse, minusvalorarse y empoderarse.
Mezclar, huntar, pringarse hasta dejarse
el alma sin esperar la recompensa,
la recompensa es el camino,
ese juego salvaje que trasforma mi yo...
en ti.
Cuando te tenga , te disfrutaré y cuando caiga el telón...
Te despediré y te cambiaré por otro.
Texto y fotografía de mi autoría.