Sin sopresas frente a futuras alianzas,
el presente se ha pertrechado por oscuros gobiernos,
en las sombras diseñan planes,
la conspiración perpetua para conseguir objetivos indefinidos,
hasta la extenuación,
donde exprimir el jugo de los demás en ese beneficio incotrolado,
rellenar las arcas hasta morir,
hasta que el barquero admita que el botín tambíen ha de viajar,
en un intento irremediable y fallido por ocultar realidades insondables,
el haz de luz los cegará y como autómatas se dejarán cautivar.
Los dioses del metal no tienen superpoderes,
saben construir máquinas, que ejecutan el plan sin rechistar , sin cansancio, sin queja,
la producción perfecta, la mano de obra infinita.