En la cima de la montaña rusa habitas sin pensar cual será tu próxima parada, solo te dejas llevar por sus raíles corroídos por el paso del tiempo , por la cercanía al mar que todo lo pudre , esa humedad que se come poco a poco el material oxidándolo como tu alma, que ya no distingue del lugar , ni del tiempo en que se tornó tan oscura, tan desértica, tan nimia que solo tienen un solo fin obsesivo.
Quedará el recuerdo de esa primavera oliendo a azahar y flores silvestres antes de tu llegada , de tu invasión, aquellos días de risas , juegos y confidencias entre los árboles.
Solo me queda esperar al próximo tren y alejarme del pasado pisado.