Al fondo se oculta el sol avisando que la noche acecha que el día ha terminado y con él , el calor, las risas y los brindis en el patio.
Es Diciembre y hace frío , mucho para estas fechas, el césped huele a mojado, la humedad aprieta y es hora de retirarse al interior, pero antes contemplar las vistas, las que uno hubiera anhelado tener toda la vida la consciencia y la vida hace asimilar y entender que era mi sitio.
Este es un lugar de paso, para un rato de confidencias, pero el alma real está lejos, ese que no he sabido retener por la idiotez del alma, ese juego cabrón que tortura los días y como trilero te deja en posiciones incómodas, fuera de sitio, convulso, perdido, inútil...
Pero el Sol siempre sale, saldrá por la mañana , verdad innegable, vuelta a la casilla de salida, en la soledad del comienzo, de preparar los dados y esperar el nuevo destino, desértico, siempre es desértico al principio hasta que con el tiempo y los kilómetros recorridos empiecen a aparcer las gotas que vayan mojando el suelo , regándolo para ver el florecimiento, mientras tanto solo queda respirar y entender que solo es un momento.
Fotografía de mi autoría