Me he vuelto melancólico desde nuestro último encuentro, quien diría que sería el último, cálido en la mente que no para de seguir trabajando y pensándote continuamente, frío en el pecho, que da síntomas de tardía emoción, si acaso no neutral e indiferente ante todo lo que transita a mi exterior. Y entonces escribí las líneas que jamas pensé que escribiría, en las noches que jamás pensé que llegarían
Jamás.
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