Me pasó durante muchos años en los que me dejé para después. Mi prioridad siempre fue complacer a otros, estar siempre dispuesta y disponible para quien me necesitase, muy por encima de mis propias necesidades y deseos. Lo hacía con gusto, pero me di cuenta, después de muchos años, lágrimas y decepciones, que mientras yo estaba para otros, nadie estaba para mí. Eso me hizo ponerme en primer plano, en primer lugar y ahora, a pesar de estar abollada de trabajo, de que el tiempo pasa volando, siempre consigo un espacio para mí y me siento satisfecha.
¡Excelente reflexión!
Te abrazo 😊
RE: Crónicas de lo cotidiano 113: "¿Vivimos o sobrevivimos los días?", por bonzopoe