Estoy en una habitación amplia, un televisor moderno, una repisa, un gran cristo en una de las paredes azul pálido y unas cortinas bordadas entre blanco y rosa que cubren lo que parece una ventana grande, todo es muy bonito, todo está en silencio pero, esta no es mi casa.
No puede ser, será que he hecho algo de lo que me pueda arrepentir, aun tratando de despejar mi cabeza pienso en lo mal que lo deben estar pasando mis dos bebes sin mí, ¡Que he hecho por Dios santo!
Asustada por la situación siento la inmensa necesidad de salir corriendo de donde sea que estoy he ir a mi casa, Harry debe estar furioso, y mis niños muy asustados.
Justo en el momento en que bajo mis piernas para ponerme de pie me percato que mis extremidades han sido consumidas por algún tipo de enfermedad, lucen pálidas y muy delgadas, subo esta bata que algún degenerado me ha puesto y encuentro una serie de marcas y venas visibles que ayer no estaban.
Siento angustia, debo huir, pero no he logrado mantenerme en pie las dos veces que lo he intentado, estoy empezando a llorar, siento que todo se me viene encima, el miedo que siento solo se compara a la angustia que me da no ver más a mis niños.
Me aferro a mis santos, pero ya es inevitable que el llanto deje de ser silencioso y creo que alguien me ha escuchado, se puede sentir que la manecilla dorada de la puerta ha empezado a abrirse muy despacio, miro a mi alrededor y no encuentro nada con que defenderme, mis brazos están al nivel de deterioro de mis piernas.
No, por favor, no puede estarme pasando esto, las lágrimas que nublan mis ojos no me dejan ver bien la figura que ha entrado por la perta, ¿Dónde estás Harry? Auxilio! Exclamo en una voz que no reconozco, ¡Ayúdenme por favor!
La figura fue poniéndose más clara y es un hombre alto con una ropa informal, nada tengo para mí defensa, ni siquiera la fuerza para salir corriendo, mi llanto va de la mano con el temblor que solo el terror le hace a este cuerpo destrozado por alguna razón.
¿Por qué no recuerdo que paso?
El hombre está frente a mí y para mi desconcierto me sonríe.
-Mama, soy yo, Gustavo, ¿por qué está llorando?, ¿usted como que se trató de levantar?
¿Donde esta Harry? ¿Quién es usted?
Mamita, me dice mientras me acaricia el rostro, mi papá se nos fue hace años ¿tampoco recuerdas eso verdad? Ya le traigo sus pastillas, no se me valla a tratar de parar que la última vez se nos cayó.
¡Mi Dios! ¿Quien se llevo mi vida?
A la memoria de mi abuela Rita.
Black F.
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