Saludos amigos de Hive
Recuerdos de una Tierra
Llegue a trabajar por primera vez en una zona montañosa del estado Miranda, y me senti como en una aventura, era mi primer trabajo y estaba emocionada.
Tomé un autobus en la ciudad donde vivía, que me dejo en un pueblo en Barlovento. Allí un poco perdida pregunte como llegar al lugar.
—Mija me dijo un señor que vendia cafe en el terminal,
para llegar hasta allá es un poco complicado porque eso queda monte arriba. Tienes que tomar un jeep que va hasta Rio Negro y le dices que te deje en la entrada donde hay un aviso. De ahi pa arriba tienes que irte caminando y son unos cuantos kilómetros.
Le di las gracias y me fui a agarrar mi jeep. "Preguntando se llega a Roma", fue lo que pense
A una hora de viaje me baje donde me indico el chofer Estaba en un camino de tierra amarilla que subía. ¡Bueno!...tendre que empezar a caminar.
Y asi dispuesta con toda mi energía apresure el paso. Era mediodia y los rayos de sol pegaban fuerte.
Habían pasado como 10 minutos cuando una corneta muy fuerte me hizo dar un brinco.
Voltee y un camión muy grande venia levantando el polvo del camino. Se paro a mi lado, pero no veia quien lo conducía. Abrio la puerta y pude verlo.
Un hombre moreno muy pequeño con los dientes mas blancos que había visto en mi vida me dio la bienvenida.
—Venga, suba, la estabamos esperando.
Me subí con un poco de esfuerzo porque el escalón era muy alto.
—No sabia que me estaban esperando, muchas gracias.
Mas alla, las colinas subían y bajaban y la vegetación del boque nos acompañaba. Yo todo lo miraba con ojos de asombro y de gozo. Que maravilloso paisaje me rodeaba.
Ese fue el comienzo de mi relacion con una tierra mágica, de pueblos de caminos, de la semilla de cacao secandose al sol, de naranjas, toronjas y mandarinas, de mujeres con la piel brillante y pañuelos en las cabezas, de hombres alegres con el sonido de los tambores en sus pies, de niños corriendo descalzos con la risa cristalina de la inocencia.
Y más alla el mar con su azul inmensidad, pueblos costeros que viven de la pesca.
Esta noche, es noche de San Juan y los tambores se escuchan desde Chirimena hasta Curiepe, Río Negro, Cayapa y más allá El Guapo y Tacarigua. Todo Barlovento baila y canta ante el repique de la fulia y el quitiplas. Piernas y brazos sudorosos en honor a un santo que recorre en hombros, todos los pueblos de la costa, esos a donde llegaron sus antiguos pobladores allende los mares, con los pies encadenados pero el alma libre como la de sus antepasados.
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Muchas gracias por leer
La fotografia es de mi autoría tomada con un telefono Samsung S6 edge.