Mis primeras remembranzas son respondiendo al nombre de "Joseíto"
Después recuerdo con cierta angustia la muy válida acotación de mi padre:
¡Joseito un Coño!... Usted se se llama Pedro José ... !Y no llore! !Que los hombres pujan pero no lloran!
Mi viejo siempre tan emotivo, yo diría arrecho, pero como fuera de Venezuela no me van a entender, lo dejaremos en emotivo.
Unos años más tarde, en la escuela, me empezaron a llamar por el apellido. Ahora era Boada. hasta mi primera noviecita me llamaba por mi apellido..
La composición de mi nombre se debe a mi padre y a la devoción de mi máma. Mi papá se llama Pedro Roberto, pero todos lo conocen como Roberto. Así que mi mamá, veintiañera ella... enamorada ella... osea, cursi ella, propuso ponerme Pedro para que su primer hijo varón llevara el mismo nombre que su padre. Mi papá se la compró.
Claro que todavia no sé si fue solo un ardid para encaquetarme el José, porque ese si que no era negociable. El José de mi nombre es una promesa cumplida. Mi mamá sufrió mucho con su primer embarazo (mi hermana Odalys), asi que se encomendo con mucha fé al Dr. José Gregorio Hernández para llevar a buen término este segundo... Y como le fue de maravilla, entonces o era José o era Gregorio.
Y mejor que fue así, porque Pedro Gregorio... Como decía mi abuela Margarita.. ¡Mijo eso no pega ni con cautaro!
Todo buen relato tiene su banda sonora. Y la canción de esta publicación es autoría del Sr. Evio Di Marzo (Si el hermano de Yordano), en una nueva versión. Espero la disfruten...
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