Todas las personas que hemos tenido la fortuna de haber sido tocados por la música como disciplina, tenemos el privilegio de gozar de los beneficios que ella proporciona.
La constancia, la disciplina, el disfrute, la cultura en la que nos vemos envueltos una vez que estamos expuestos a la ejecución musical, les aseguro crea mejores ciudadanos, mas sensibles y con unas capacidades lógicas y matemáticas por encima del promedio.
Se han realizado observaciones en niños y jóvenes en colegios donde se enseña esta disciplina. Las secciones de alumnos que estudian música tienen mayor rendimiento escolar que las secciones de alumnos que no están inmersos en esta disciplina.
No es necesario ser un virtuoso o estudiar muchas horas un instrumento, solo la práctica coral, como actividad vocacional, nos entrena en el trabajo en equipo, la tolerancia, la concentración y la amistad. Por ejemplo, las personas que han cantado en coros desde niños y jóvenes atesoran las relaciones, afectos y experiencias de esa época como una parte fundamental de sus vidas.
Mas aún, cuando se realizan estudios formales de algún instrumento, incluyendo la voz y además se integra una agrupación orquestal profesional o no, los resultados son mayores.
La musicoterapia como ciencia nueva, que utiliza la música para facilitar diferentes procesos de curación, demuestran que la misma provoca en la gente bienestar.
Entonces comencemos a disfrutar de la música como intérpretes, observadores o aficionados, siempre tendremos beneficios de ella.
Fotografías propias tomadas como mi teléfono móvil