Te amo,
quizás me amas.
Pero, yo ahora no lo quiero.
Te quiero,
Quizás me quieres.
Pero, yo ahora no lo quiero.
Y además de todo,
puedo decir con cada
centímetro de mis pieles que
yo ahora no tengo tiempo.
No tengo tiempo para ti,
porque he pasado décadas
aquí contigo,
predicando segundo a
segundo mi amor
al oído;
y levantando
tus brazos
cuando tú solo habías caído.
Sin darte cuenta,
que mientras te hablaba,
solo la sordera era tu dueña.
Y sin fijar,
que mientras te levantaba,
mis piernas tenían más
golpes que las tuyas.
He pasado décadas aquí,
sufrida y silenciosa;
para mantenerte tranquilo
y centrado en tus cosas.
Solo no
quería ser un estorbo más.
He estado aquí, en paredes estáticas,
sonriendo a mi propio
reflejo,
para no sentirme tan sola.
No quería ser un problema más.
He pasado mi juventud aquí,
desapareciendo males,
sonrisas, hambres,
fiebres y sueños;
para vivir de estos últimos
solo los tuyos.
Y tú,
siendo dueño del absoluto
narcisismo
un día te marchas y
sin mirar atrás,
llevas contigo mi tiempo,
juventud y amor.
Mientras que a mí,
solo me dejas
tres lágrimas
empapadas de mentiras.