Terquedad.

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El viejo guitarrista ciego. Pablo Picasso


Que mi oscuridad no asuste tus huesos,
porque en ella puedo lamerlos.
No ocultes tus marcas tampoco,
porque nadie escapa de tenerlas;
este el producto del andar.

Yo también tengo las mías y
las he dejado al sol,
para ver si la sangre
deja de salir a borbotones;
o bien quizás me seque junto a ellas.

Soy como un niño terco,
me he caído de mi bicicleta,
raspé mis piernas y con lágrimas
sobre mi herida,
las limpié y monté de nuevo.

Soy como un niño terco,
porque me balanceo entre tu amor
y el olvido repentino,
es como caminar sobre un
tronco frágil que uso para cruzar el
río de tus desdenes.

No es fácil proseguir así,
pero me alegro de que tampoco
sea algo imposible.
Es probable que logres ver
el rastro de lágrimas que he dejado.

No te asustes con mi llanto,
tampoco trates de reconfortarme.
Eso me hace más daño.
Así que, silencia el estribillo
que intentas montar y desnuda
tus pensamientos crudos;
que separados los sabremos tragar.


Terquedad. | Ecency